Un estudio de QSOCIAL Big Data señala que el rechazo al proyecto de reforma de la Ley de Tierras concentró más del 70% de las interacciones en redes sociales y logró imponer el término “extranjerización” como eje del debate.
Un informe de inteligencia social digital elaborado por QSOCIAL Big Data indicó que la discusión pública sobre la reforma de la Ley de Tierras, enmarcada en el proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, fue dominada por los sectores que rechazan la iniciativa impulsada por el Gobierno. El estudio abarcó el período entre el 5 de julio y el 4 de agosto, y registró más de 3,1 millones de interacciones y cerca de 26,4 millones de reproducciones de video.
Según el informe, la oposición instaló el concepto de “extranjerización” de la tierra como marco interpretativo del debate, en reemplazo de la denominación oficial del proyecto vinculada a la protección de la propiedad privada. Los autores denominaron este fenómeno como “la batalla del nombre”. Mientras las referencias a la “Ley de Tierras” concentraron el mayor volumen de publicaciones, el término “extranjerización” alcanzó un nivel similar de interacciones con una menor cantidad de contenidos, lo que evidencia una mayor eficacia discursiva. En contraste, la denominación oficial obtuvo un rendimiento menor.
El informe detectó una diferencia temporal entre la militancia digital y el interés ciudadano masivo. El pico de circulación política se produjo el 31 de julio, mientras que las búsquedas en Google aumentaron entre el 3 y el 5 de agosto, cuando el tema comenzó a llegar a sectores más amplios de la población.
Otro hallazgo del estudio señala el predominio de los mensajes de rechazo: el 70,2% de las interacciones expresaron oposición explícita a la reforma, mientras que el 0,9% correspondió a contenidos de defensa del proyecto por parte del oficialismo. El resto de las publicaciones fueron catalogadas como informativas o neutrales.
Los autores del informe indicaron que el eje central de la discusión no fue jurídico ni ambiental, sino la soberanía territorial. Se identificaron numerosas publicaciones que vincularon la reforma con temas como Malvinas, la defensa del territorio nacional y símbolos asociados a la identidad argentina, lo que generó altos niveles de participación en redes sociales.
La movilización convocada para el 6 de agosto fue el principal factor de tracción digital. Dos de cada tres interacciones estuvieron relacionadas con la convocatoria a marchas y protestas, muy por encima de las publicaciones centradas en aspectos técnicos del proyecto o en sus fundamentos legislativos.
Entre los actores con mayor capacidad de amplificación, QSOCIAL destacó el rol de medios de comunicación, artistas y referentes culturales. En particular, mencionó una producción de Futurock que concentró más de 582 mil interacciones y más de 10 millones de reproducciones. También sobresalen intervenciones públicas de figuras del espectáculo como Lali Espósito, Ca7riel y Tuli Acosta.
Como conclusión, el estudio sostiene que el debate llega al Senado en un contexto de alta intensidad digital, con una narrativa opositora consolidada, un interés ciudadano en ascenso y una escasa capacidad oficialista para instalar argumentos favorables a la iniciativa. “El nombre está perdido”, resume el informe al señalar que, para buena parte de la opinión pública, la discusión ya quedó asociada al concepto de extranjerización de la tierra.
