En medio del shock global que impacta en la suba del riesgo país en mercados emergentes, como la Argentina, el Gobierno prepara un plan financiero para pagar la deuda con el mercado de acá hasta las elecciones presidenciales. Se trata de financiamiento más accesible que el de Wall Street para cancelar los compromisos con los acreedores internacionales hasta julio del 2027.
«Vamos a seguir primando la opción más barata, ya tenemos financiamiento identificado para cubrir los próximos tres vencimientos: son julio de 2026, enero de 2027 y julio de 2027, es para cubrir el capital», dijo Luis Caputo. «Hablamos del mercado, no del FMI, son mas o menos US$ 9.000 millones, no necesitamos acudir al mercado», agregó, y explicó que los intereses se pagan con superávit primario.
Luego de viajar a Nueva York la semana pasada, donde se reunió con bancos y fondos, dijo que «no hay ningún capricho con Wall Street, es un tema del costo». Y admitió que pensó en salir al mercado en noviembre y diciembre, cuanto su secretario de Finanzas era Alejandro Lew, pero que lo descartó porque prefiere una «tasa más baja». «El mercado no la sabe todavía, pero se van a enterar en próximos dos tres meses«, afirmó.
De esa manera, el ministro de Economía buscó despejar las dudas que persisten en Wall Street sobre la capacidad de pago de la deuda hasta el fin del mandato, una suma que alcanza los US$ 35.000 millones, según proyecciones que mencionó el vicepresidente del IAEF, Pablo Miedziak, durante la charla que mantuvo con Caputo esta mañana en el Yatch Club de Puerto Madero.
Respecto al resto de la deuda, Caputo explicó que la mayoría de vencimientos “se refinancian”, incluyendo bonos Bopreal, organismos multilaterales. Lo único que no es «automático” por fuera del mercado es el Fondo Monetario, con el cual vencen US$ 3.000 millones hasta el año próximo, afirmó.
Y reiteró que el plan es financiarse en el mercado local, vendiendo activos y con fondos alternativos, en medio de rumores en el mercado que apuntan a un posible fondeo de países árabes.
El funcionario compartió estas definiciones en una jornada dura para los mercados internacionales. Afectados por el salto del barril del petróleo a US$ 119 (aunque luego retrocedió a US$ 107) y la caída del oro, los bonos argentinos en dólares bajaban 1,6% (más que otros emergentes) y el riesgo país subió a 622 puntos, mientras las acciones sorteaban subían 2,7% en dólares.
No obstante, Caputo minimizó el impacto de la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán y dijo que si el shock externo hubiera ocurrido en la gestión anterior, «hubiéramos durado un minuto y medio». En esa línea, elogió el alineamiento geopolítico del gobierno y que la economía está «en orden». «Si seguimos haciendo las cosas bien, el riesgo país va a bajar más», aseguró.
Según el ministro, el movimiento del índice (que mide el costo financiero adicional de la Argentina respecto de Estados Unidos para financiarse en el exterior) «no es científico». En su opinión, el indicador se mueve en el corto plazo por oferta y demanda y cuestiones políticas, pero en el largo plazo «prevalecen los fundamentals».
«Si el riesgo país es exagerado, entonces la posición técnica entre oferta y demanda no está tan equilibrada como nos gustaría, y por otro lado, nos financiamos más barato para pagar deuda más cara, el mejor de los mundos», reiteró el ministro.
La charla de Caputo coincidió con una conferencia del FMI, en la que su vocera, Julie Kozack, destacó la compra de US$ 3.5000 millones del Banco Central desde principio de año y la emisión de bonos en dólares por el Tesoro en el mercado local, aunque advirtió que el entorno global se ha vuelto más desafiante con el conflicto en Oriente Medio.
