Un informe de la consultora IERAL reveló que la morosidad con entidades bancarias y no bancarias creció de manera significativa en la región NEA durante el último año, afectando especialmente a los sectores informales.
Un informe de la consultora IERAL, de la Fundación Mediterránea, expuso un crecimiento de la morosidad crediticia en la región NEA. En el plazo de un año, la morosidad en entidades bancarias pasó del 3,2% al 9,6%, mientras que en entidades no bancarias, como las billeteras virtuales, saltó del 13,7% al 37,3%.
El estudio destaca que, si bien el consumo nacional alcanza récords según datos oficiales, en el nordeste se ha reconfigurado. El interés se desplazó de lo esencial hacia bienes durables impulsados por la financiación. “Este dinamismo no nace de mejores salarios (ya que siguen perdiendo contra la inflación), sino del acceso al crédito y de ingresos complementarios”, señala el informe.
Según la consultora, el gasto de las familias en el NEA se ha reconfigurado por varias razones. A diferencia de 2023, cuando era común comprar en grandes cantidades para anticiparse a los precios, la inflación más controlada redujo esa urgencia. Sin embargo, esta dinámica no se apoya en una mejora de los ingresos principales, sino en ingresos complementarios (principalmente de trabajadores no registrados) y en el endeudamiento.
Al comparar enero de 2026 con enero de 2023, tanto la Masa Salarial Privada como la Masa Salarial Total de la región crecieron por debajo de la inflación. En contraste, el stock de préstamos al consumo y la Asignación Universal por Hijo crecieron muy por encima de la inflación. “El gasto de las familias está siendo sostenido por financiamiento en cuotas y transferencias directas del Estado, más que por una mejora estructural en los ingresos”, remarca el informe.
La calidad del crédito al consumo se deterioró durante el año pasado, con un mayor porcentaje de préstamos en situación no normal, lo que refleja un empeoramiento de las economías familiares. Esta realidad se observa tanto en entidades bancarias como no bancarias, especialmente en estas últimas, que suelen financiar a sectores no registrados o de menores ingresos.
Las tasas de interés en el NEA muestran una segmentación: los bancos finalizaron 2025 con una tasa promedio del 57%, mientras que las entidades no bancarias llegaron al 145%. Los hogares con ingresos informales no solo enfrentan mayores costos, sino también dificultades para saldar sus deudas, dado que los ingresos formales no acompañan a la inflación.
“Hacia adelante, de existir una recuperación del salario real y continuidad en la baja de tasas de interés, junto con la expansión del crédito, esto se traduciría en un primer momento en mayores niveles de consumo, ya que las familias priorizarán la regularización de sus deudas”, concluye el informe.
