En un conversatorio en el Senado, dos nuevas futbolistas se sumaron a las denuncias contra Diego Guacci, elevando a ocho el número de acusaciones por acoso y abuso. Las jugadoras exigen respuestas institucionales y denuncian represalias.
Dos nuevas jugadoras denunciaron al entrenador Diego Guacci en un conversatorio realizado en el Senado de la Nación, bajo el título “La voz en primera persona: hablan las jugadoras”. Con estos testimonios, ya son al menos ocho las futbolistas que lo acusan por acoso sexual, hostigamiento y abuso psicológico.
Durante el encuentro, que se desarrolló de manera presencial y virtual, futbolistas, exjugadoras y profesionales del fútbol femenino relataron situaciones atribuidas al ex entrenador de selecciones juveniles. Entre los nuevos testimonios se encuentra el de Magalí Videla, quien contó que fue convocada a la Selección Sub 15 y Sub 17 cuando tenía 15 años. Según su relato, el entrenador la hostigaba por su orientación sexual, vinculaba su rendimiento deportivo con su vida privada, la aislaba del grupo y la amenazaba con dejarla fuera del equipo si hablaba. “Me decía que si rendía mal era porque no estaba con mi pareja”, afirmó, y describió un trato diferencial y aislamiento físico: “Me mandaba a bañar sola, lejos del equipo, en un vestuario gigante donde tenía miedo de que me pasara algo”.
Otro de los relatos fue el de Florencia Mercau, jugadora de Morón, cuyo testimonio fue leído por su abogada. Denunció pedidos de fotos íntimas bajo amenaza de quedar fuera del equipo y aseguró haber recibido intimidaciones. La jugadora atravesó un intento de suicidio y continúa en proceso de recuperación. También se sumó el testimonio de Mabel Velarde, jugadora de la selección de Ecuador, quien decidió hablar más de una década después “por las nuevas generaciones” y reclamó procesos de reparación. Familiares también tomaron la palabra, como la madre de Luana Muñoz, quien relató el desconcierto inicial al conocer lo ocurrido.
El número de denunciantes asciende al menos a ocho, aunque quienes acompañan el caso aseguran que alrededor de 20 jugadoras habrían aportado testimonios en instancias preliminares. El caso tiene un antecedente en 2021, cuando cinco futbolistas denunciaron a Guacci ante la FIFA con el acompañamiento de FIFPRO. El Comité de Ética recomendó sancionarlo, pero la Cámara Adjudicatoria concluyó que las pruebas eran “insuficientes”, aunque aclaró que esa decisión no implicaba declarar su inocencia. Lejos de cerrarse, el conflicto se profundizó con demandas civiles millonarias iniciadas por Guacci y su esposa contra varias denunciantes y periodistas, lo que las jugadoras interpretan como intentos de amedrentamiento.
En ese marco, las futbolistas también cuestionaron el proyecto de ley sobre “falsas denuncias” impulsado por la senadora Carolina Losada. “El mensaje es peligroso: si hablás, terminás peor”, advirtió Camila Gómez Ares. Las jugadoras coinciden en que el problema es estructural y exige condiciones seguras en el fútbol femenino. “Buscamos que sea un espacio seguro, libre de violencias”, sostuvo Luana Muñoz. Gabriela Garton remarcó el costo de denunciar: “Pasás de ser jugadora a ser víctima o incluso acusada de mentir”. Las nuevas denuncias reabren el caso con mayor visibilidad y un cuestionamiento a las respuestas institucionales.
