Un informe privado revela que la recaudación nacional acumula ocho meses de caída, pero el ajuste impositivo no es parejo: crecen los tributos al consumo y al trabajo, mientras se alivian los que gravan a los sectores de mayores ingresos.
Los ingresos del Estado acumulan ocho meses de retroceso, pero no todos los impuestos caen por igual. Mientras se alivia la carga sobre los sectores más concentrados, crece el peso de los tributos al consumo y al trabajo. Así lo reflejó un informe del Espacio de Trabajo Fiscal para la Equidad (ETFE), que destaca que el sistema tributario argentino profundiza un sesgo regresivo.
Un ejemplo concreto: Bienes Personales, el impuesto a la riqueza, cayó un 81% respecto a 2023, mientras que el IVA al consumo ya explica la mitad de todo lo que recauda el país. En paralelo, la participación del monotributo en la recaudación se duplicó en el último año, pasando del 0,4% al 0,8%, en un contexto de deterioro del empleo asalariado y aumento de formas de trabajo precarias.
La recaudación nacional se contrajo 7% real en el primer trimestre ( -9,4% frente a 2023), el nivel más bajo desde 2010. Además, los Derechos de Exportación cayeron un 38% interanual, pese a las elevadas exportaciones agroindustriales, por la reducción de alícuotas para soja, trigo y maíz. El impuesto a los combustibles, en cambio, creció un 18% interanual y se espera que se potencie en el segundo semestre.
La menor recaudación impacta en la capacidad del Estado para financiar hospitales, escuelas y servicios públicos, y también afecta a las provincias a través de la coparticipación, tensionando el federalismo y las economías regionales.
