Mario Rovella, titular de Rovella Carranza S.A., declaró ante el tribunal que fue obligado a mentir para acogerse al régimen de arrepentido y evitar la prisión, presentando un acta notarial que dejó asentada un día antes.
El empresario Mario Rovella, titular de la constructora Rovella Carranza S.A., declaró este martes en el marco del juicio de la causa Cuadernos, que investiga una presunta red de sobornos en épocas del kirchnerismo. Rovella afirmó que se vio obligado, bajo lo que calificó de «coacción psicológica», a mentir y reconocer pagos ilegales para evitar ser detenido.
El declarante señaló que, un día antes de presentarse ante la justicia, acudió a una escribanía para dejar constancia de que su futura declaración no sería veraz. «Van a advertir una contradicción entre lo que declaré en marzo del 2019 y lo que van a escuchar ahora», inició su exposición ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°7.
«Me vi obligado a reconocer pagos en una situación de coacción psicológica. Si no aceptaba me detenían», aseguró Rovella, quien presentó ante el tribunal el documento notarial que respalda su versión. Explicó que, junto a sus abogados, buscó esa alternativa al enfrentar el dilema de declarar mintiendo o quedar detenido.
En su declaración, el empresario también cuestionó inconsistencias en la acusación. Negó haber realizado pagos al financista Ernesto Clarens y argumentó que, en las fechas señaladas, ni siquiera existía una sociedad con el nombre que se menciona. Asimismo, sostuvo que su empresa nunca obtuvo beneficios especiales de Vialidad Nacional y que fue sobreseído en causas anteriores en San Luis.
Rovella precisó que su constructora ejecutó 21 obras con Vialidad entre 2003 y 2015, y no 35 como alega la acusación. Finalmente, describió su relación con Clarens como «puramente comercial», vinculada al alquiler de taxis aéreos para supervisar obras.
