El abogado de la familia de la víctima sostiene que el homicidio, ocurrido el 12 de abril en Resistencia, habría involucrado a varias personas y el uso de dos armas. La querella analiza la posibilidad de que el hecho sea considerado un homicidio doblemente agravado.
La investigación judicial por el asesinato de Jonathan «Guasón» Romero, ocurrido el 12 de abril en el barrio Villa Don Andrés de Resistencia, avanza con nuevos elementos. La querella, representada por el abogado Pablo Vianello, comienza a delinear una hipótesis que apunta a un ataque con participación grupal, múltiples instancias y un desenlace que podría encuadrarse como homicidio doblemente agravado.
En declaraciones a medios locales, Vianello afirmó que «empiezan a aparecer nuevos actores» en el expediente y que el hecho «necesitó de la participación de más de dos personas». Actualmente hay cinco personas detenidas, aunque no se descartan nuevas imputaciones.
Según la hipótesis fiscal, el crimen ocurrió alrededor de las 6 de la mañana en una vivienda de la avenida Chaco al 3200, en medio de una fiesta. Todo se habría iniciado tras un entredicho entre Romero y Rocío Pauluk, madre del principal acusado, Damián Escalante.
De acuerdo con el abogado de la familia, las testimoniales y pericias permiten reconstruir al menos dos momentos en el ataque. «Hubo una primera ráfaga de disparos y luego una segunda instancia, con otra arma, que terminó con el disparo fatal», explicó. El dato central surge de la autopsia: Romero recibió cuatro disparos, pero uno solo fue letal. Ese tiro, remarcó Vianello, «fue de arriba hacia abajo», lo que indicaría que la víctima ya se encontraba en el suelo o en una situación de total indefensión.
Uno de los puntos sensibles de la investigación es la presunta participación de la madre del principal imputado. Según la querella, habría tenido un rol activo tanto en el inicio del conflicto como en su desenlace. «Los testimonios la ubican incitando la agresión e incluso entregando el arma con la que se habría efectuado el disparo final», afirmó el letrado.
La querella sostiene que no solo hubo quienes ejecutaron el ataque, sino también personas que colaboraron en distintas fases: desde facilitar armas hasta impedir que terceros auxiliaran a la víctima. Entre esos roles, mencionó a quienes habrían cerrado el portón del lugar para evitar que Romero recibiera ayuda y a quienes habrían colaborado en la fuga de Escalante.
La causa avanza con la declaración de testigos, aunque el proceso no está exento de dificultades. Según Vianello, existe «mucho miedo y hermetismo», lo que influye en la reticencia o las contradicciones de algunos testimonios. No obstante, aseguró que están dadas las garantías para quienes declaren, incluso con la posibilidad de preservar la identidad si fuera necesario.
Para la querella, la clave estará en determinar si el homicidio fue cometido con la participación coordinada de varias personas y bajo circunstancias agravantes. «Si se acredita el uso de dos armas, la intervención de más de dos personas y que la víctima estaba indefensa, podríamos estar ante un homicidio doblemente agravado», señaló. En ese escenario, tanto el autor material como quienes hayan tenido un rol determinante podrían enfrentar una pena de prisión perpetua. Mientras tanto, la investigación continúa sumando pruebas y testimonios.
