Creadores de contenido iraníes utilizan humor, inteligencia artificial y animaciones para generar una amplia presencia en plataformas digitales, en un contexto de restricciones internas a Internet y medios tradicionales.
En el marco del prolongado conflicto con Estados Unidos, Irán ha desarrollado una inusual estrategia de comunicación en redes sociales. Creadores de contenido afines al gobierno, muchos de ellos jóvenes de las generaciones millennial y Z, están utilizando herramientas digitales como inteligencia artificial y animaciones con muñecos de Lego para producir y difundir material, principalmente humorístico y satírico, dirigido a audiencias occidentales.
Esta actividad contrasta con la situación interna del país, donde persiste un extenso apagón digital considerado uno de los más largos inducidos por un gobierno, y donde medios tradicionales han sido clausurados o se limitan a propaganda oficial, según reportes de ciudadanos.
Cuentas oficiales, incluidas las de embajadas y del presidente del parlamento, Mohammad Ghalibaf, han logrado viralizar contenidos. Un ejemplo reciente fue un video paródia de la canción ‘Voyage’, protagonizado por una figura animada de Donald Trump, publicado por la embajada iraní en Sudáfrica, que obtuvo decenas de miles de interacciones.
Expertos en comunicación, como Narges Bajoghli, profesora de la Universidad Johns Hopkins, señalan que Teherán ha logrado una notable presencia en la «guerra de la comunicación» a nivel global a través de estas tácticas. Según su análisis, al no poder influir en los grandes medios estadounidenses, las autoridades iraníes han dado espacio a estos creadores para apropiarse de la narrativa en las redes sociales, alcanzando a diversos espectros políticos a nivel internacional con memes y contenido viral.
Bajoghli destaca que, en sus años de estudio, nunca había observado un intercambio tan amplio de memes procedentes de Irán entre grupos políticos tan diversos a nivel global. La estrategia, aunque exitosa en alcance, se desarrolla en paralelo a las quejas de la población iraní por las limitaciones en el acceso a la información y a Internet.
