La Casa Rosada mantiene su estrategia de buscar apoyos legislativos de forma individual, aunque el ajuste fiscal y el desgaste posterior a la salida de Adorni encarecen los acuerdos. La apuesta oficial para 2027 es un plebiscito contra un eventual regreso del kirchnerismo.
El Gobierno nacional continúa negociando ley por ley con los bloques dialoguistas, según el análisis difundido por el consultor político Carlos Fara. La estrategia, mantenida tras la elección de medio término, otorga mayor libertad de movimiento a la Casa Rosada, pero incrementa los costos monetarios, políticos y simbólicos de cada acuerdo.
Fara señaló que el oficialismo enfrenta cuatro factores que complican su relación con los aliados: la meta de superávit fiscal limita los recursos para negociar; la agenda reformista genera ruido en la opinión pública; los dialoguistas perciben al Gobierno como más débil tras la salida de Adorni; y la falta de definición sobre el cronograma electoral 2027 genera incertidumbre en los jefes territoriales.
El análisis indica que el Gobierno tiene tres alternativas: formar un gobierno de coalición, continuar con la estrategia actual o abandonar la agenda reformista. Fara estima que el oficialismo no optará por la tercera opción, aunque el costo de mantener el rumbo podría aumentar si la recaudación no mejora.
En el plano económico, el consultor mencionó que se están evaluando medidas como el préstamo de dólares excedentes de los bancos y un alivio para pymes con reintegros del IVA. No obstante, persisten indicadores negativos como el aumento de cheques rechazados y la caída en las ventas de la industria automotriz.
Finalmente, Fara sostuvo que la apuesta del oficialismo para 2027 es convertir la elección en un plebiscito sobre un eventual regreso del kirchnerismo, estrategia similar a la utilizada por Mauricio Macri. Esta estrategia depende de que Cristina Fernández de Kirchner sea la jefa de la oposición y de que se mantenga una macroeconomía estable aunque la microeconomía siga deteriorada.
