El Día del Trabajador encuentra a muchas familias chaqueñas sin poder celebrar con un asado, debido a la caída del poder de compra y la pérdida de empleos en la provincia.
El Día del Trabajador siempre tuvo aroma: a leña, a carne, a locro. El trabajador argentino, cuando llegaba esta fecha, sabía que había una mesa esperando. No era lujo: era ritual. Este año, en muchas casas chaqueñas, ese aroma no llega.
El salario del trabajador chaqueño perdió cerca del cuarenta por ciento de su poder de compra en los últimos dos años. El salario mínimo, hoy en trescientos cincuenta y siete mil pesos, no cubre la canasta básica. Desde 2023, Chaco perdió más de ocho mil seiscientos puestos de trabajo registrados, la peor caída del Nordeste argentino.
Estas cifras representan a padres y madres que ya no llegan, jóvenes que no consiguen su primer empleo y familias enteras que descubren que trabajar dejó de alcanzar. En la mayoría de los hogares chaqueños, el sueldo termina el día 15. Lo que viene después tiene tres nombres: estiramiento, deuda o resignación. Un cuarto fenómeno ya es paisaje cotidiano: la tarjeta de crédito usada para comprar lo que antes se pagaba con el sueldo. La carne en tres cuotas, el changuito del super en seis, los remedios financiados.
Hablar de un asado, en muchas casas, dejó de ser hablar de comida. Es hablar de una cuota más que se suma al resumen del mes que viene. El pluriempleo se ha consolidado como la nueva norma en el mercado laboral chaqueño: los trabajadores se ven obligados a salir de su empleo formal para buscar una segunda actividad informal, con el fin de llegar a fin de mes cumpliendo jornadas que superan las 16 horas diarias. Este fenómeno se posiciona como uno de los de mayor crecimiento en el país durante el último periodo, en un contexto donde se registra una disminución significativa en el empleo privado formal.
No es un mal trimestre. Es el rumbo. Las paritarias se discuten con un techo impuesto desde un escritorio que no conoce el precio del kilo de carne. Las obras sociales, sostenidas por el aporte del trabajador, viven una crisis que pone en riesgo el sistema de salud entero. En Chaco, además, se eliminó el Fondo Estímulo Productivo de los estatales pese a un fallo judicial en contra.
No es solo que el asado se haga más chico: es que al trabajador le están sacando el derecho a celebrarse. En este contexto, el sindicalismo chaqueño se compromete a pelear por paritarias libres, sin techo impuesto; por una obra social que no se caiga encima del trabajador cuando más la necesita; por el cumplimiento de los derechos que la justicia ya reconoció; y por convenios que reconozcan lo que vale el que pone el cuerpo cada día.
