Un estudio de la consultora 1816 indica un aumento en el stock de deuda externa del sector público, mientras el Gobierno destaca cambios en su composición y una reducción en el stock consolidado.
Según un informe de la consultora 1816, el stock de deuda bruta en moneda extranjera del sector público nacional, que incluye al Tesoro y al Banco Central (BCRA), registró un incremento de US$24.800 millones entre noviembre de 2023 y marzo de 2024, alcanzando un total de US$211.800 millones.
El análisis señala que, durante este período, el Gobierno canceló vencimientos de bonos como los Globales y Bonares, pero financió estos pagos con nueva deuda, principalmente a través de préstamos de organismos multilaterales y operaciones de pase (repos) del BCRA con bancos internacionales. El resultado neto fue un aumento del pasivo en moneda extranjera.
El informe distingue entre deuda ‘junior’ (bonos que cotizan en el mercado) y deuda ‘senior’ (contraída con organismos como el FMI, el Banco Mundial y el BID, o respaldada por garantías). Mientras la primera categoría se mantuvo prácticamente estable, con una leve caída de US$900 millones, la segunda experimentó un crecimiento de US$25.700 millones. Este aumento se atribuye en gran parte a mayores compromisos con el Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales.
Por su parte, desde el Gobierno se ha señalado que, al descontar los pasivos que el Tesoro reabsorbió del BCRA, el stock de deuda consolidado habría registrado una reducción de poco más de US$29.000 millones en los primeros meses de la actual gestión. Asimismo, se destaca que la relación deuda/PBI se mantiene en niveles considerados bajos, en torno al 57,9%.
El panorama de financiamiento podría ampliarse en el futuro cercano. Recientemente, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en Washington que el Banco Mundial y el BID trabajan en garantías que permitirían al país acceder a financiamiento adicional de la banca privada internacional.
Para los analistas, el foco del debate no estaría únicamente en la variación del monto total de la deuda, sino en los cambios en su composición y en las condiciones de los nuevos instrumentos financieros contraídos.
