Organizaciones meteorológicas internacionales prevén un alto porcentaje de probabilidad de que se desarrolle El Niño a partir de mediados de 2026, instando a la preparación regional ante sus posibles impactos climáticos.
Según los últimos informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, existe una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle durante el segundo semestre de 2026. Las condiciones neutras actuales en el Océano Pacífico darían paso a un episodio de calentamiento, con una probabilidad del 61% entre mayo y julio, que aumentaría a casi un 90% hacia finales del año.
Sin embargo, los científicos enfatizan que aún no hay certeza sobre la fortaleza que podría alcanzar el evento. La posibilidad de que se convierta en un fenómeno «muy fuerte» se sitúa actualmente en un 25%. Bárbara Tapia Cortés, de la OMM, aclara que la terminología oficial no incluye apodos alarmistas como «superniño» o «niño Godzilla», y destaca que la anticipación del evento brinda un valioso tiempo para la preparación.
«El Niño se puede empezar a predecir con tiempo y tenemos, como población, seis meses de alerta para tomar acciones», señaló la experta. El fenómeno se declara cuando la temperatura superficial del océano en una zona específica del Pacífico supera en 0,5°C el promedio histórico durante al menos tres meses. Dependiendo de cuánto exceda ese umbral, se clasifica como débil, moderado, fuerte o muy fuerte.
Los impactos de El Niño varían significativamente según la región y la época del año. Para América Latina y el Caribe, los patrones históricos indican que, durante su desarrollo a mitad de año, podría generar condiciones cálidas y secas en zonas de Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica. Hacia finales de 2026, podría traer humedad a las costas del Pacífico de Colombia, Perú y Ecuador, y sequía al norte de Brasil, entre otros efectos.
Los expertos coinciden en que, ante la incertidumbre sobre la intensidad final, la recomendación principal es la preparación y el seguimiento de la información oficial local. «Cuando se habla de riesgo, es mejor prepararse para cualquier escenario», advirtió el científico climático Tom Di Liberto de Climate Central.
