Un informe del sector cárnico indica que el consumo per cápita promedio anual cayó a 47,3 kilos, el registro más bajo en 20 años, en un contexto de menor producción y aumento de precios.
Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo de carne vacuna retrocedió un 3,7% interanual. El promedio móvil de los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kilos por habitante por año, manteniéndose como el peor registro de las últimas dos décadas.
En paralelo, en marzo pasado el precio de la carne vacuna registró un aumento del 10,6%, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva). Este incremento se dio en un contexto climático adverso, con lluvias que dificultaron la salida de hacienda, y decisiones de productores de retener animales para mejorar su peso, lo que impactó en la oferta.
La producción de carne vacuna en el primer trimestre del año fue de 700.190 toneladas res con hueso, lo que representa una caída del 5,1% respecto al mismo período del año anterior. En términos absolutos, la oferta se contrajo en 37.500 toneladas. Este escenario se enmarca en una reducción del stock ganadero nacional, que entre 2022 y 2025 habría disminuido en 3,3 millones de cabezas, influenciado por factores climáticos como sequías e inundaciones.
Por otro lado, las exportaciones del sector mostraron un desempeño positivo. Ciccra señaló que en el período se exportaron 187.400 toneladas res con hueso, un 11,4% más que un año atrás. Los ingresos por exportaciones de carne bovina durante todo 2025 alcanzaron los US$3700 millones, impulsados por una mejora en los valores internacionales.
Con el aumento de las ventas al exterior y la menor producción, la cantidad de carne disponible para el mercado interno en el primer trimestre fue de 512.800 toneladas, registrando una caída interanual del 10% (56.670 toneladas menos).
