En un discurso pronunciado durante la cena anual del Comité Nacional Republicano del Congreso, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una serie de afirmaciones sobre las negociaciones con Irán. Según su versión, el gobierno de Teherán mantiene un interés genuino en alcanzar un acuerdo para poner fin a las hostilidades, pero sus representantes se ven obligados a negarlo públicamente.
Las acusaciones en Washington
«Ellos están negociando, en realidad, y quieren un acuerdo con muchas ganas. Pero tienen miedo de admitirlo, porque temen ser asesinados por su propia gente», declaró Trump ante los asistentes al evento, celebrado en la estación Union Station de la capital estadounidense. El exmandatario añadió que, en su opinión, los líderes iraníes también albergan temor a represalias por parte de Estados Unidos.
Estas declaraciones contrastan abiertamente con la postura oficial iraní, expresada horas antes por el canciller Abbas Araqchí, quien negó que existan negociaciones directas con Washington. Araqchí se limitó a reconocer un intercambio de mensajes a través de mediadores, un canal diplomático que, según Teherán, no constituye un proceso de diálogo formal.
El rechazo a la propuesta de paz
El contexto de las palabras de Trump es el rechazo formal, comunicado este miércoles por Irán, a una propuesta de paz de 15 puntos presentada por la administración estadounidense. Según fuentes cercanas a las conversaciones, el plan incluía el levantamiento de sanciones económicas, un programa de cooperación nuclear civil y la reducción del programa atómico iraní bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El paquete también contemplaba la imposición de límites al desarrollo de misiles y garantías para la libre navegación en el estratégico estrecho de Ormuz. Desde Teherán, la respuesta fue contundente. Ebrahim Zolfaghari, portavoz del Cuartel General Central Khatam Al-Anbiya, principal comando militar del país, sentenció: «Alguien como nosotros jamás llegará a un acuerdo con alguien como ustedes. Ni ahora, ni nunca».
Las condiciones de Teherán y la escalada
Irán, por su parte, ha planteado sus propias condiciones para cualquier negociación. Entre sus exigencias se encuentran el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y una compensación por los daños infligidos a su infraestructura nacional durante el conflicto.
La guerra en la región entra en su cuarta semana consecutiva, tras la escalada iniciada el 28 de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní. Como respuesta, Teherán lanzó oleadas de misiles y drones contra Israel y objetivos estratégicos en el Golfo, y decretó un bloqueo sobre el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita cerca del 20% del crudo mundial.
La situación mantiene en vilo a la comunidad internacional, mientras las declaraciones cruzadas y la ausencia de un diálogo abierto profundizan la incertidumbre sobre una posible salida diplomática al conflicto.
