miércoles, 18 marzo, 2026

Marchas, tres meses sin cobrar y la fábrica abandonada: la desesperante situación que atraviesan los trabajadores de Lácteos Verónica

La situación de Lácteos Verónica empeora día a día y cada vez parece estar más lejos una resolución positiva a la grave crisis que atraviesa la empresa: deudas millonarias, sus plantas paralizadas (Lehmann, Clason y Suardi, todas en Santa Fe), tres meses sin pagar los salarios y faltazos de los directivos de la empresa – perteneciente a la familia Espiñeira – a las sucesivas audiencias para intentar destrabar la situación y la lista sigue.

A esto se suma una acción insuficiente de la conducción de la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra), según denuncian los trabajadores.

Ante esta situación, sus 700 trabajadores, que no cobran desde diciembre y tienen que salir a hacer “changas” o tomar otros empleos para poder subsistir, mantienen acampes en las plantas industriales que se encuentran “abandonadas” y realizan marchas y protestas, como la ocurrida este lunes sobre la Ruta Nacional N° 34, con cortes intermitentes en la entrada de la localidad santafesina de Lehmann, donde se encuentra una de las fábricas.

Allí confluyeron entre 300 y 400 personas, en donde se conjugaron trabajadores, familias y gente del gremio. “Estamos haciendo todo para que estos herederos delincuentes tomen una decisión”, indicó Ricardo Villarroel a Clarín, trabajador de la planta de Lehmann.

Al mismo tiempo que se desarrollaba la marcha, las autoridades de la empresa faltaban a una audiencia en la Secretaría de Trabajo de la Nación, lo cual enervó aún más los ánimos. Según trascendió, los directivos pidieron postergar el encuentro, aduciendo que se encuentran trabajando en una solución, por lo que la nueva reunión se llevará a cabo mañana al mediodía.

De dicha reunión participará Atilra, un gremio que no está exento de críticas: “yo entiendo perfectamente la situación, el poder del gremio, entiendo todo eso. En cierta forma, un poco ambigua, la seccional Rafaela de Atilra nos apoyó un poco, porque no fue del todo un apoyo para lo que hicimos el lunes. Hace un tiempo, lo que estoy haciendo es invitarlo a Héctor Ponce, el secretario general de Atilra, para que empiece a darnos respuesta. Yo creo, y esto a título personal, que hoy ya es parte del problema. No nos está representando, no nos está dando respuestas como realmente debería darnos. Por eso, empezamos a exigirle a Ponce respuestas”, dijo Villarroel.

“Tenemos esperanza de que una vez por todas se dignen los herederos de Espiñeira a darnos una respuesta, inclusive ya humana, porque no podemos seguir en esta situación, no podemos estar tres meses sin cobrar. Hay una desesperación importante, mucha angustia, ya es insoportable. En caso de no tener respuesta favorable, tendremos que agudizar la lucha y las acciones, porque alguien nos tiene que escuchar”, concluyó Villarroel.

“Está todo parado totalmente, hace dos meses que no va nadie: los pastos altos, las máquinas todas oxidadas. Es una fábrica abandonada. Lo mismo para las otras dos”, indicó un trabajador de la planta de Clason a Clarín, que pidió no ser citado en la nota.

Con tres meses de sueldos impagos, los todavía empleados de Lácteos Verónica buscan la manera de subsistir: “los trabajadores rasos como nosotros estamos vendiendo milanesas, hamburguesas, cortando el pasto, haciendo de remis, etcétera. Pero es tremendo porque en una ciudad como es Totoras, de 1400 habitantes, 120 personas que salgan a changuear, es complicadísimo, porque no hay para nadie. Yo hoy me conformo con ganarme el manguito para poder comprar la carne – que es un lujo ya – para que coman mis hijas, o los fideos, o el arroz. Son $ 300 millones que dejaron de circular mensualmente desde enero”, completó.

Otro trabajador de la planta de Lehmann, que también pidió no ser citado, dio una panorama poco positivo sobre el futuro de la empresa. “La situación es poco alentadora. Ayer fui a la fábrica, al acampe, y fueron a cortar el gas, internet y, supuestamente, está pronto el corte del suministro energía eléctrica”, graficó.

“Esperamos que esta gente tome la decisión que sea buena para todos: que venda la empresa y que venga a alguien a reactivarla, porque ya estamos al límite del colapso. Tres meses sin cobrar es caótico, sin contar el aguinaldo. La situación es crítica, hay que gente que tuvo que dejar sus viviendas. Esta gente no tiene corazón, no se puede jugar así con la necesidad de la gente”, finalizó.

Situación

Como detallaron sus trabajadores, las tres plantas se encuentran sin funcionar desde mediados de enero, cuando finalizaron los contratos de trabajo a fasón. A partir de ese momento, no ingresó más leche a las plantas, lo que equivale a una producción nula tanto propia como para terceros, y, por lo tanto, la imposibilidad de generar ingresos.

Además, cuenta con una abultada deuda financiera. Según los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), a la fecha lleva emitidos 3.896 cheques sin fondo por casi $13.626 millones. A esto se suma una deuda con tamberos estimada en US$ 60 millones y otras con proveedores de servicios.

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