jueves, 27 febrero, 2025

Oscar 2025: James Mangold, el amigo de Bob Dylan que puede ganar tres Oscar antes de dirigir la nueva Star Wars

En Hollywood, debe haber pocos realizadores como James Mangold. Es un cineasta tan dúctil que puede cambiar de género como de camisa o remera, ha hecho éxitos, pero su cara es, aún hoy, poco conocida.

En poco menos de tres décadas de trabajo dirigió a De Niro, Stallone, Cruise, Harrison Ford, Joaquin Phoenix, Hugh Jackman, Matt Damon y a Reese Witherspoon, que ganó el Oscar por su película Johnny & June: Pasión y locura.

El tiene 5 nominaciones al Oscar, y aún tres pueden convertirse en estatuillas si mencionan su nombre el próximo domingo y sube al escenario del Dolby Theatre en Hollywood por el guion, la dirección o directamente la película (él es productor) Un completo desconocido, la biopic que abarca seis años de un jovencísimo Bob Dylan.

El filme, cuyo título definiría perfecto a Mangold entre el público no especializado, tiene otras 5 candidaturas, para Timothée Chalamet como actor protagónico, Edward Norton y Monica Barbaro como intérpretes de reparto, al sonido y al diseño de vestuario.

Es la guitarra de Dylan. James Mangold: director, guionista y productor de la biopic del músico. Fotos Disney

Y lo más probable, como viene siendo hasta ahora, es que Un completo desconocido se vaya con las manos vacías (¿Chalamet le ganará a Adrien Brody, por El brutalista?).

Sus actores suelen ganar el Oscar

Poco le debe importar al director de franquicias como Logan, de X-Men, o la última de Indiana Jones, westerns (El tren de las 3:10 a Yuma), thrillers (Inocencia interrumpida), por la que Angelina Jolie ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto) y biografías como la de Johny Cash antes mencionada.

Al momento de la entrevista, el director de la candidata al Oscar Contra lo imposible estaba al otro lado del mundo, promocionando en Tokio Un completo desconocido, por lo que cuando él recién se levantaba a las 9 de la mañana el cronista de Clarín estaba por cenar.

Marcando un encuadre en el rodaje de «Un completo desconocido», que tiene 8 nominaciones al Oscar.

Amable, afable y de un hablar pausado y tranquilo, vía Zoom, entonces, entrevistamos a James Mangold.

-¿Cómo abordaste este proyecto?

-Se me ocurrió cuando leí el libro Dylan Goes Electric!, de Elijah Wald, y de inmediato reconocí la idea fenomenal de hacer una película sobre este período muy temprano en la vida de Dylan. En parte porque sentí que era casi una especie de cuento de hadas, o una especie de fábula sobre este joven que llega a Nueva York con nada más que una guitarra y algunas canciones a medio escribir, y cómo ascendió a tales alturas.

Frente al mítico hotel Chelsea, en Manhattan, la claqueta de la película. Foto: James Mangold

No solo el éxito que logró artística y comercialmente, sino que lo que me resultó fascinante, Pablo, fue que él era el dinamizador de la escena folk en Nueva York, que en cierto modo era un Don Nadie cuando llegó.

Pero a mitad de la película, él era el pilar central que sostenía toda la carpa del circo de la música folk, y había elevado el movimiento de la música folk a alturas que nunca habían esperado siquiera alcanzar. Entonces, cuando pensó en seguir adelante, ampliar su repertorio, ampliar el tipo de música que quería hacer, me resultó muy interesante ver cómo había cambiado el poder y cómo un Don Nadie que había llegado y había sido aceptado por esta comunidad, era ahora alguien cuya libertad artística amenazaba todo lo que había logrado.

Y me resultó muy interesante ver el cambio de poder, casi shakespeariano, que se produjo entre este joven sin nada que se convirtió en rey en sólo dos años, por así decirlo.

Con Elle Fanning, Monica Barbaro y Timoithée Chalamet. Los dos últimos fueron nominados al Oscar.

Hablando con Bob Dylan

-¿Encontraste desafíos al hacerte cargo del guion?

-Por supuesto. Escribir es uno de los mayores desafíos de hacer películas, pero me inspiró mucho la investigación y el tiempo que pasé con el propio Dylan, que fue muy comunicativo conmigo sobre sus sentimientos y los detalles de la época. Hay tantos detalles en la película que no estoy seguro de que hayan aparecido en ningún libro debido a las extensas entrevistas y consultas que hice con Dylan.

-¿Hablaste con Bob Dylan con respecto a cómo ibas a afrontar tu película? ¿Dylan leyó el guion antes de que lo filmaras? ¿Cómo fue tu relación con él?

-Lo disfruté. Lo primero que me quedó claro es que era un verdadero cinéfilo, que amaba el cine y conocía las películas. Conocía mis películas. Sabía de historia del cine. Entendía la estructura dramática. Entendía que, al hacer una película sobre una vida real o una parte de una vida real, hay una necesidad de enmarcar las cosas de una manera que las haga dramáticamente activas. Y fue un verdadero compañero, y encantador. Lo encontré muy alentador.

Bob Dylan, en Nueva York, en el año 1965, la época en la que lo retrata la película. FotoThe Richard Avedon Foundation

-¿Y eras fan de Dylan? ¿Cuál creés que es su mejor período creativo?

-Oh, no voy a hacer la segunda parte… Es una persona real para mí. Ha sido un amigo para mí haciendo esta película, así que no quiero sentarme y hablar sobre cuál es su mejor período, porque todavía está haciendo arte y, ¿quién sabe?

Pero la primera pregunta que me hiciste es si era fan de Dylan. Sí, por supuesto. Pero ésa es una mala razón para hacer una película. Puede que te encante su música, pero necesitás verlo a él y a su trabajo con cierta objetividad para poder hacer una película interesante sobre alguien. No podés simplemente estar enamorado de él.

Ayer nomás, James Mangold llega con Timothée Chalamet a la Cena de los nominados al Oscar, en el Academy Museum of Motion Pictures en Los Angeles. Foto AP

-Es espectacular que hayas dirigido actuaciones candidatas al Oscar, como las de Timothée Chalamet, Edward Norton y Monica Barbaro. Ellos no están imitando a los personajes de la vida real. ¿Cómo lograste eso?

-Bueno, no sé si no están imitando. No estoy tan de acuerdo con vos… Creo que sí, están tratando de adoptar algunos de los gestos, comportamientos y afectaciones de las personas que interpretan. Pero creo que es muy, muy importante que una película no termine siendo una especie de simple demostración de mimetismo, de imitación, que cada actor tiene que aportar su propia alma y vida al papel.

Creo que en el caso de Timothée, o Monica, o Edward Norton, eso es lo que todos hicieron. Aportaron sus almas y las entrelazaron con la esencia de los personajes, los personajes de la vida real que estaban interpretando. Creo que ésa es la única manera de hacer algo así.

Con Joaquin Phoenix en el rodaje de «Johnny & June: Pasión y locura», otra premiada biopic musical. Foto Archivo Clarín

Si permitís que el actor se centre únicamente en la imitación, acabarás con algo que puede resultar fascinante durante un minuto, porque es una especie de duplicado perfecto, pero le faltará precisamente lo que una película necesita para volar, que es un alma humana, que sólo puede venir del propio actor.

Lo que siente al tener 3 actores candidatos al Oscar

-Y sobre eso, hoy Timothée, Edward Norton y Monica Barbaro compiten por premios. ¿Qué sentís ante ese reconocimiento?

-Estoy emocionado por ellos. Estoy emocionado porque uno de mis principales objetivos al dirigir una película es mi colaboración con mis actores. Es como un baile. Escribí las palabras que están diciendo. Planifiqué las escenas en las que están actuando. Bloqueé las escenas.

Eramos tan jóvenes. Un casi irreconocible Mangold junto a Stallone en la premiere mundial de «Cop Land», en el Ziegfeld Theater. Foto Archivo Clarín

Trabajo con ellos en sus actuaciones en los ensayos, en el vestuario y en las discusiones. Y entonces la culminación de todo son estas actuaciones.

Y, ya sabés, he hecho películas mucho más grandes, películas de efectos especiales, por así decirlo. Pero en una película como ésta, una película más pequeña como ésta, el efecto especial, lo que el público recordará son las caracterizaciones, y eso se convierte en mi foco central.

Lo que quiero decir es que cuando mis actores son honrados por sus colegas con nominaciones y premios por sus actuaciones, para mí ése es el mayor cumplido para ellos. Bien merecido, y también por nuestra colaboración, porque ése era el objetivo principal. Una película como Un completo desconocido solo vive o muere en la fuerza de las actuaciones humanas que la componen.

«A Chalamet lo conocí en Toronto. Desde entionces somos amigos», dice Mangold del actor.

Un primer encuentro con Timothée Chalamet

-¿Y cómo fue tu primer encuentro con Timothée?

-Me encanta. Es un joven encantador, brillante, inteligente, entusiasta y le encanta su trabajo. Lo conocí en Toronto, cuando se estrenó mi película Ford v Ferrari (Contra lo imposible) en el Festival de Cine de Toronto. Pasamos unas horas en mi hotel hablando de este proyecto, Un completo desconocido, y acordamos trabajar juntos en él.

Eso fue hace seis años. Desde entonces ha sido mi amigo y colaborador. Mi primer encuentro con él fue una alegría. Está lleno de poder y energía vital, confianza, ambición e inteligencia. Es un artista y es muy fácil llevarse bien con él. Es una persona maravillosamente encantadora.

Phoebe Waller-Bridge, Mangold y Harrison Ford cuando presentó la última de Indiana Jones, en el Festival de Cannes. Y ahora se viene la nueva de «Star Wars». Foto AP

Romeo, Julieta y «Star Wars»

Mangold tiene dos proyectos en preproducción. Uno, Juliet, sobre una joven que descubre que podría tener parentesco con, sí, justamente la Julieta imaginada por Shakespeare.

El otro es nada menos que Star Wars: Dawn of the Jedi, que transcurre 25.000 años antes que el Episodio IV y trata sobre el descubrimiento de la Fuerza, y del que no puede decir, no una palabra: ni una sola letra.

-Sos un director polifacético, que aborda los géneros más diversos. ¿Hay algún género que te cautive especialmente?

-No, no. Creo que trabajo en muchos géneros, pero siento que me despierto y hago el mismo trabajo en todos ellos. El género es un lenguaje, es una especie de sentido de lugar, tiene algunas reglas, pero es solo un aspecto de la realización cinematográfica y una de las alegrías que tengo. Sería como decir que tengo que usar un suéter todos los días por el resto de mi vida solo porque me gustan los suéteres. No tengo una preferencia.

«Lo primero que me quedó claro es que (Dylan) era un verdadero cinéfilo, y conocía mis películas», cuenta Mangold sobre su primer encuentro con el músico.

Me gusta estar aprendiendo siempre. Me encanta estar aprendiendo siempre. Y también me encanta que cuando hago películas de diferentes géneros, me enseñen cosas que llevo al siguiente trabajo, porque hay una tremenda polinización cruzada entre los diferentes géneros cinematográficos.

Aprendés mucho trabajando en un thriller, musical o en un drama, que podés convertir en una comedia, un western, una película policíaca o una película de superhéroes. Por ejemplo, creo que el éxito de Logan se debe en gran medida a que, en lugar de hacer una película de superhéroes standard, incorporé cosas que aprendí del western y de las películas dramáticas al contexto de una película de superhéroes. Y podés hacer estos híbridos en los que podés tomar las lecciones de un género y aplicarlas al siguiente.

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