La provincia de Córdoba, sin litoral marítimo, desarrolló a lo largo de décadas una serie de políticas y acciones empresariales para insertarse en los mercados internacionales. Desde las misiones comerciales de los años ochenta hasta el ecosistema tecnológico actual, la nota repasa hitos y desafíos pendientes.
La provincia de Córdoba, ubicada en el centro de Argentina, carece de salida al mar. A pesar de ello, ha construido un entramado productivo y exportador que incluye empresas de proyección internacional. Un artículo difundido recientemente analiza ese proceso histórico y plantea lineamientos para el futuro.
Durante la gobernación de Eduardo César Angeloz, la provincia implementó una estrategia de comercio exterior. El entonces ministro de comercio exterior, Jorge Raúl Caminotti, proveniente de la conducción empresaria de Arcor, encabezó misiones empresariales a distintos países con agendas, reuniones y apoyo de embajadas y consulados. El objetivo declarado era vender, pero también ampliar la visión de los empresarios cordobeses. En algunas misiones participó el propio gobernador Angeloz.
El texto menciona el caso de Fulvio Pagani, fundador de Arcor, quien comprendió que una empresa nacida en Arroyito podía tener alcance mundial. Sus viajes por Europa y América incluían encuentros en el restaurant El Gaucho, en Colonia (Alemania), creado por Carlos Santillán Alfaro, que funcionaba como un punto de encuentro informal para empresarios argentinos.
Otra experiencia destacada es la de Adrián Pascual Urquía, desde General Deheza, quien impulsó la industrialización del campo, la incorporación de tecnología y la organización logística para llegar a los mercados internacionales. La concesión del Nuevo Central Argentino, uno de los ferrocarriles de carga más importantes, consolidó esa estrategia. El artículo señala que el autor colaboró en la desregulación del transporte de carga de camiones, que operaba bajo un régimen de «bolsa de trabajo» en las asociaciones de camioneros. AGD participó luego en infraestructura portuaria sobre la hidrovía Paraná-Paraguay. Su hijo, Roberto Daniel Urquía, se incorporó a la empresa en 1970.
En los años noventa, la integración con Brasil y la consolidación del Mercosur ampliaron el horizonte industrial de Córdoba. Brasil pasó a ser parte del mercado natural de la industria automotriz. También hubo empresarios cordobeses que exportaron modelos de negocios y conocimiento hacia Europa Central y Oriental. Más tarde, Nissan reforzó la tradición industrial de Santa Isabel, con acuerdos con SMATA.
El artículo dedica un apartado a la llegada de Motorola a Córdoba en el año 2000, impulsada desde la Municipalidad de Córdoba. El autor, que participó de esa gestión, señala que la intención era demostrar que Córdoba podía exportar conocimiento. Luego llegaron Intel y EDS, crecieron empresas locales y se formaron programadores. Veinticinco años después, el ecosistema tecnológico cordobés reúne más de 300 empresas y alrededor de 25.000 empleos. Córdoba cuenta con aproximadamente 160 empresas incorporadas al régimen nacional de promoción de la Economía del Conocimiento, cerca del 16% del total argentino.
En el primer semestre de 2023, las empresas relevadas por el Monitor TIC cordobés empleaban a más de 18.000 personas, facturaron alrededor de 485 millones de dólares y registraron ventas al exterior por unos 122 millones de dólares en seis meses. Aproximadamente la mitad trabajaba para mercados internacionales. A escala nacional, la Economía del Conocimiento se convirtió en uno de los principales complejos exportadores argentinos.
El texto también aborda el desarrollo de las AgTech. Córdoba combina una plataforma agroindustrial de América Latina con un ecosistema tecnológico desarrollado. La empresa BIT, nacida en Villa María, desarrolló Agrobit, que llevó software, gestión, imágenes, analítica e inteligencia artificial a la producción agropecuaria. Su trabajo con la Asociación de Cooperativas Argentinas, a través de ACA Mi Campo, acercó herramientas digitales a productores. Agrobit se integró con SAP y fue finalista de los SAP Innovation Awards 2023 en la categoría «sustainability hero».
Respecto de la lechería, el artículo señala que los sistemas robotizados de ordeñe, sensores, alimentación automatizada, genética, trazabilidad e inteligencia artificial permiten seguir cada animal y mejorar productividad y bienestar. El tambo se convierte en una plataforma de datos. Córdoba posee una de las grandes cuencas lecheras argentinas.
En materia energética, el texto menciona la Central Nuclear Embalse y el reactor de investigación y docencia RA-0 de la Universidad Nacional de Córdoba. Plantea que alrededor de una instalación nuclear existe una cadena industrial de ingeniería, metalmecánica, bombas, válvulas, sistemas eléctricos, electrónica, instrumentación, software, ciberseguridad y servicios especializados. También menciona los pequeños reactores modulares (SMR) y la posibilidad de vincularlos a campus tecnológicos y data centers.
Sobre los data centers, señala que la inteligencia artificial requiere infraestructura física: edificios, transformadores, subestaciones, refrigeración, seguridad, agua, fibra óptica y electricidad. Córdoba podría competir por data centers regionales si construye un producto de inversión con energía previsible, rutas de fibra, permisos ágiles, universidades y talento.
En el sector aeroespacial, el artículo menciona la tradición aeronáutica, el Centro Espacial Teófilo Tabanera y capacidades vinculadas a CONAE y VENG. La nueva economía espacial incluye satélites, comunicaciones, observación de la Tierra, sensores, software, procesamiento de imágenes e inteligencia artificial. FAdeA, la Fábrica Argentina de Aviones, es mencionada como parte de la identidad industrial de Córdoba, aunque con años difíciles y necesidad de encontrar una escala y misión sostenibles. El texto propone integrarla a cadenas internacionales, fabricar componentes, desarrollar mantenimiento para flotas regionales, buscar socios globales e incorporar drones, sistemas autónomos, nuevos materiales, software e inteligencia artificial.
El artículo concluye que Córdoba necesita recuperar una política sistemática de internacionalización, con misiones comerciales que incluyan compradores, socios, inversores, universidades y centros tecnológicos. Menciona a Brasil, Estados Unidos, Europa, China, India, Medio Oriente, África y el sudeste asiático como parte de una agenda permanente. Sostiene que la provincia debe construir infraestructura en agua, energía, fibra y universidades, y confiar en su gente. El autor firma como ex Secretario de Comunicaciones de la Nación.
