El Cuerpo Gobernante anunció que los fieles podrán aceptar transfusiones de componentes sanguíneos y donar su propia sangre, manteniendo el rechazo a la sangre completa.
Los Testigos de Jehová anunciaron un cambio en su doctrina sobre el uso de sangre en tratamientos médicos. A partir de la semana pasada, los fieles podrán donar su propia sangre y recibir transfusiones de componentes sanguíneos de otras personas bajo decisión individual, según informó el Cuerpo Gobernante, máximo órgano de dirección con sede en Estados Unidos.
La actualización mantiene el rechazo a la «sangre completa», pero permite transfusiones de sus principales componentes: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas. La decisión no implicará una contravención de las normas de la organización.
«La medicina moderna comprobó que los tratamientos y las transfusiones son eficaces y evitan riesgos. Estos avances hicieron surgir muchas preguntas sobre cómo aplicar los principios bíblicos en diferentes situaciones», explicó un miembro del Cuerpo Gobernante en el comunicado.
El antecedente más reciente data de marzo de este año, cuando la cúpula anunció la habilitación de autotransfusiones de sangre antes de cirugías o intervenciones. «Los cristianos no estamos bajo la ley mosaica pero sí seguimos el mandato de abstención. Por lo tanto, cada cristiano debe tomar su propia decisión sobre cómo se usará su propia sangre», señalaron en ese momento.
La diferencia con la nueva actualización publicada en septiembre es que ese mismo principio aplica ahora para los cuatro componentes de la sangre completa que procedan de un tercero. «Cada cristiano debe tomar su propia decisión sobre cómo usar estos componentes en procedimientos quirúrgicos. También, cada uno decidirá si donará componentes de su propia sangre», añadieron.
«El Cuerpo Gobernante sigue pensando que es un tema muy serio, pero como la Biblia no habla concretamente de los productos que se encuentran en la sangre, el Cuerpo dice que no está autorizado a ir más allá de lo que está escrito», ratificaron.
Este cambio, aplicado luego de «orar y estudiar el tema», modifica la postura sobre la prohibición establecida en 1945 a partir de una interpretación de Hechos 15:28, 29, que instaba a los fieles a «abstenerse de la sangre». En 1961 se impuso la expulsión a quienes aceptaran componentes externos.
La negativa a recibir transfusiones fue uno de los aspectos más criticados de esta doctrina. El año pasado, en la provincia de Neuquén, un juez de familia falló a favor de intervenir quirúrgicamente a un bebé recién nacido pese a la oposición de sus padres por motivos religiosos. La resolución se basó en el principio de interés superior del niño.
«Cada uno debe orar y pensar con cuidado en todo lo que está envuelto antes de tomar una decisión. Si se toma este asunto a la ligera, podría dañar su conciencia y su valiosa amistad con Jehová», advirtieron desde el Cuerpo Gobernante. «Puede que algunos rechacen todos esos productos porque consideran que aceptar cualquier parte de la sangre está mal. Puede que otros acepten algunos de estos productos porque representan un porcentaje pequeño de la sangre completa. Sea cual sea el caso, el versículo Romanos 14:12 dice ‘cada uno de nosotros rendirá cuentas de sí mismo a Dios’. La congregación no debe intervenir en esa decisión y ningún cristiano debe juzgar lo que decida otro», concluyeron.
