El vicepresidente de Federación Agraria Argentina, José Luis Volando, afirmó que en el país desaparece un productor agropecuario cada dos horas, y cuestionó la ausencia de políticas públicas para el sector.
José Luis Volando, vicepresidente de la Federación Agraria Argentina, declaró que en Argentina «desaparece un productor agropecuario cada dos horas» y advirtió sobre la concentración productiva, señalando que actualmente quedan menos de 200.000 productores en el país.
«En 1988 había 378.000 productores. Llegamos a la crisis y en 2002 quedaban 297.000. En el censo de 2018 éramos 222.000. Eso indica que se perdió un productor cada dos horas y, ahora, ya se calcula que hay menos de 200.000», indicó Volando.
El dirigente explicó que no se trata solo de una menor cantidad de productores, sino de un proceso de concentración. Según sus datos, el tamaño promedio de las explotaciones pasó de unas 426 hectáreas a más de 800. En el caso de la lechería, mencionó una caída del 45% en la cantidad de tambos en una zona del centro del país. «No es que no hay producción, hay producción, pero hay más concentración», resumió.
Volando sostuvo que el problema no puede atribuirse únicamente al funcionamiento del capitalismo y puso como ejemplo a Brasil, donde, según indicó, la cantidad de productores se mantuvo aproximadamente estable durante las últimas dos décadas debido a la aplicación de políticas activas.
En su crítica al Gobierno nacional, afirmó: «El gobierno no tiene ningún tipo de política agropecuaria, simplemente vino a acomodar la macro». Según su análisis, la baja de la inflación y cierta reducción de las retenciones generaron un cambio de clima entre los productores, pero no resolvieron los problemas estructurales de las empresas más chicas.
«No hay política agropecuaria», insistió, y sostuvo que la ausencia de herramientas públicas deja a los productores pequeños enfrentando al mismo tiempo la macroeconomía, los mercados y el clima. «Es una odisea producir en la Argentina. Está solo», describió.
El ruralista aclaró que no se refiere necesariamente a subsidios. Entre las herramientas que considera necesarias mencionó el crédito de largo plazo para acceder a la tierra, con condiciones similares a las de un crédito hipotecario, y financiamiento flexible para maquinaria y capital de trabajo.
«Así como la gente tiene que comprar una casa y necesita 20 años, para el campo es exactamente lo mismo», planteó. Agregó que el Estado «no tendría que poner nada» si se diseñaran mecanismos de financiamiento que permitan al productor acceder a herramientas y sostener su actividad.
Volando también cuestionó la falta de una política específica para la lechería y señaló que las entidades están intentando construir una posición común para reclamar medidas concretas. Para él, contener a los productores no implica frenar la evolución del sector, sino generar condiciones para que quienes quieren seguir trabajando puedan hacerlo.
