William Pucheta, contador chaqueño radicado en Corrientes, lidera una iniciativa para rediseñar el Rastrojero, el emblemático utilitario producido por el Estado argentino entre 1952 y 1980. Su proyecto, difundido a través de Instagram, busca recuperar la producción del vehículo con un enfoque en la industria nacional.
El contador chaqueño William Pucheta, radicado en Saladas, Corrientes, lleva adelante una iniciativa para rediseñar el Rastrojero, un vehículo utilitario producido por el Estado argentino entre 1952 y 1980. Su proyecto, que comenzó como un ejercicio de diseño personal, ha ganado visibilidad a través de la cuenta de Instagram @rastrojeroargentino, que supera los 30.000 seguidores.
Historia del Rastrojero
El Rastrojero se originó a comienzos de la década de 1950, cuando el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) importó unos 2.500 tractores Empire desde Estados Unidos. Estos tractores, fabricados con material de posguerra, resultaron inadecuados para el trabajo agrícola local y fueron retirados del mercado. Según el documental “Inoxidables: Rastrojero” de Canal Encuentro, el brigadier Juan Ignacio San Martín propuso aprovechar las piezas de esos tractores para crear un utilitario adaptado a las necesidades locales. Con el apoyo del ingeniero Raúl Gómez, San Martín inició el proyecto en Córdoba, bajo la órbita de las Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME).
Las primeras unidades fueron nafteras, con diseño sencillo, resistente y de bajo mantenimiento. Tenían caja de madera y capacidad de carga cercana a los 500 kilos. Tras agotarse los componentes de los tractores importados, IAME comenzó a fabricarlos con motores diésel de la marca Borgward. Hacia 1955 se producían más de 3.000 unidades anuales. A finales de la década de 1960, el vehículo sufrió modificaciones: la carrocería pasó a ser metálica y se incorporaron configuraciones como doble cabina, furgón y ambulancia.
Según el documental, se produjeron más de 139.000 Rastrojeros a lo largo de su historia. Hacia mediados de la década de 1970, el vehículo ocupaba cerca del 80% del mercado argentino de pickups diésel. La producción se detuvo entre 1979 y 1980, durante la última dictadura militar, en el marco de un cambio en la política industrial. A pesar de su discontinuación, unidades antiguas aún circulan en algunas localidades del interior del país.
La iniciativa de Pucheta
Pucheta, quien reside en Saladas, Corrientes, contó a Bichos de Campo que la idea surgió en su estudio contable, donde atiende a clientes del ámbito rural. “Siempre termina saliendo en las conversaciones el recuerdo del Rastrojero. Y llama la atención el amor con el que lo recuerda”, afirmó. El contador se interiorizó en la historia del vehículo y, mientras estudiaba herramientas de inteligencia artificial, comenzó a generar diseños de cómo sería un Rastrojero moderno.
Los diseños iniciales recibieron críticas y comentarios de sus clientes, lo que lo motivó a abrir la cuenta de Instagram. “Las primeras versiones eran muy genéricas. Una se parecía a una Hilux, y a la gente no le gustó nada”, comentó. Con el tiempo, la cuenta alcanzó más de 30.000 seguidores.
Pucheta explicó que investigó la legislación sobre vehículos artesanales o de preserie. “Se puede hacer un vehículo artesanal o de preserie. Incluso podemos armar el Rastrojero original, con las mismas características, con el motor y sus componentes, si lo hacemos de forma artesanal”, señaló. Aunque algunos le sugirieron fabricarlo en China, el chaqueño sostuvo que su objetivo es desarrollar una industria local. “Hacerlo en China es factible desde los números, pero ya no sería un vehículo de industria nacional. Esa es su esencia, su identidad”, indicó.
El proyecto contempla la creación de una empresa automotriz que diseñe, homologue y fabrique el Rastrojero. Pucheta mencionó que ha recibido apoyo y colaboración de interesados. Además, publicó un libro para transparentar el proyecto y recaudar fondos. “Arranqué con unas pocas hojas y hoy tiene más de 500. Vale 15.000 pesos y ya son muchos los que lo adquirieron”, afirmó.
Consultado sobre la distancia para concretar el proyecto, Pucheta respondió: “Falta mucho. Llegamos al 1% de lo que necesitamos, pero paso a paso vamos llegando. No hay un grupo empresarial multimillonario detrás. Esto es todo a pulmón, con pasión y la ilusión de que este vehículo vuelva a las calles”.
