La Nación cumple 32 años bajo la conducción de la familia Saguier. Esta serie de notas registra los cambios en el periodismo argentino y en el diario, centrándose en la etapa previa a la gestión de los Saguier, marcada por la influencia de José Claudio Escribano.
La Nación, bajo la conducción de la familia Saguier, cumple 32 años. Esta primera nota de una serie de tres se enfoca en la etapa inmediatamente anterior, cuando el diario se mudó en 1980 al edificio de la calle Bouchard, cerca del Luna Park, y José Claudio Escribano ejercía una influencia determinante.
Según el análisis de DsDiarios, que entrevistó a cinco profesionales de La Nación y un periodista retirado, todos en off, la redacción era descrita como “vaticanal”. El clima era extremadamente respetuoso, con un trato pomposo y lenguaje indirecto. Los periodistas que cometían errores podían ser reasignados con elogios, pero sin despido ni reducción de sueldo.
Escribano, secretario de redacción entre 1981 y 1997, recorría la redacción saludando con una inclinación de cabeza. Prohibía al personal de Administración y Comercial ingresar a la redacción, y solo él o los accionistas podían hacer sugerencias a los periodistas.
En 1997, Escribano pasó a subdirector y dejó vacante la secretaría de redacción, abriendo paso a Fernán Saguier, quien asumió como director periodístico en 2020, 23 años después. En el interín, Germán Sopeña se hizo cargo del día a día entre 1999 y 2001, período recordado como la primera etapa disruptiva.
Los cambios incluyeron el ingreso de Ana D’Onofrio, proveniente de la revista Gente, y de jóvenes periodistas como Luis Cortina, María O’Donnell y Graciela Mochkofsky, provenientes de Página/12. En las reuniones “de blanco” se cruzaban estilos: Escribano, Sopeña, Fernán Saguier, y una cantera con figuras como Claudio Jackelin, Reymundo Roberts y Mariano de Vedia, junto a los recién llegados “sopeñistas”.
Algunas decisiones de altas y bajas se tomaban en el estudio de Alberto Lederman, experto en selección de talentos. Fernán Saguier fue subdirector adjunto de Escribano cuando Héctor D’Amico asumió como secretario de redacción entre 2001 y 2014, reemplazando a Sopeña, fallecido en un accidente aéreo en 2001.
Escribano, ya como subdirector, continuaba marcando el terreno: preguntaba a los recién llegados por su apellido y exclamaba “¿Así como suena? ¡Cómo suena!”. El periodista Pablo Sirven recordó que “así aprendí que cuando en La Nación hablaban de ‘él general’ no se referían a Perón sino a Mitre”.
La caída de la venta del diario papel jaqueó al modelo de negocios. En 2006, Escribano dejó la redacción y se trasladó un piso más arriba, aunque fue crítico del nuevo modelo que ya estaba en marcha, al que denominaba “los consultores” que “vendían humo”. Con Escribano fuera de la conducción, La Nación de los Saguier vivió una nueva etapa, La Innovación.
Fuente: libro “Escribano 60 años de periodismo y poder en La Nación”, de Hugo Caligaris y Encarnación Ezcurra, editorial Planeta, 2021. (Segunda de tres notas, se publicará el 21 de agosto).
