Una investigación periodística reconstruyó el destino de las transferencias realizadas por el empresario Hayden Davis dos semanas antes del lanzamiento de la moneda digital $LIBRA. Los fondos, que superan los cinco millones de dólares, habrían terminado en una financiera de Vicente López vinculada al lobista Mauricio Novelli.
El empresario Hayden Davis transfirió más de cinco millones de dólares digitales a dos cuentas virtuales dos semanas antes del lanzamiento de la moneda digital $LIBRA. Según una reconstrucción realizada por LA NACION a partir de información de múltiples fuentes, esos fondos desembocaban en una misma financiera ubicada sobre la avenida del Libertador al 100, en Vicente López.
La financiera es la misma con la que solía operar el lobista y trader Mauricio Novelli, señalado como nexo entre Davis y el presidente Javier Milei. Al momento del tuit con el que Milei dio publicidad a $LIBRA, el 14 de febrero de 2025, Novelli se encontraba reunido con Davis en los Estados Unidos y al teléfono con el presidente, según informó Clarín y corroboró la Justicia.
Las dos cuentas que recibieron los fondos pertenecen al jubilado Orlando Mellino y al trader colombiano Camilo Rodríguez Blanco. A la cuenta de Mellino, Davis transfirió US$1.015.000; a la de Rodríguez Blanco, en la noche del 3 de febrero, cerca de US$4.000.000. Hasta ahora, ni el fiscal Eduardo Taiano ni el juez Marcelo Martínez de Giorgi los convocaron a declarar.
Orlando Mellino es padre de Diego Mellino, uno de los socios de la financiera. Diego Mellino se incorporó a la financiera como cliente y luego como socio, y llevó consigo a Rodríguez Blanco, según indicó una fuente que los conoce a ambos.
El 4 de febrero, un día después de la transferencia a Rodríguez Blanco, Novelli visitó junto a su hermana María Pía y su madre María Alicia Rafaele las cajas de seguridad de una sucursal del Banco Galicia. Los tres llegaron con bolsos en sus manos.
La financiera ofrecía un servicio puerta a puerta y también recibía clientes en oficinas sobre la avenida Libertador. Una se encontraba en el 1°B del Libertador al 110 y la otra en un complejo de edificios enfrente. Esta última estuvo activa hasta hace dos meses.
LA NACION no publica el nombre de la firma porque no existen elementos que permitan afirmar que la sociedad, como persona jurídica, haya participado en maniobras ilícitas. La investigación refiere a operaciones atribuidas a personas que actuaban dentro de esa estructura y que son objeto de la investigación penal.
El vínculo de Novelli con la financiera se daba a través de Camilo Rodríguez Blanco. En conversaciones almacenadas en el teléfono celular que le secuestró la Justicia federal, Novelli se refiere a la financiera, comparte su dirección y el contacto de Camilo, a quien identifica como la persona con la que opera.
De esas conversaciones se desprende que Novelli utilizaba la financiera para los movimientos mensuales de la academia de trading que tenía junto a su socio Jeremías Walsh, N&W Professional Traders, en la que trabajaba su hermana María Pía y en la que Milei dictó clases antes de ser presidente.
En distintos audios incorporados a la causa, Novelli le da instrucciones a la secretaria de la academia para retirar dinero de la financiera. Le explica dónde queda, dónde puede estacionar y cómo debe organizar los fondos. En una grabación, le cuenta que desde la financiera le llevarán US$3500 y le pide que separe US$2000 para entregárselos a “la secretaria de Milei”.
Del celular de Novelli también se extrajo una fotografía en la que se lo observa a escasos metros de la entrada de la oficina que la financiera tenía en el complejo.
Hasta la llegada de Diego Mellino, la financiera se dedicaba a actividades tradicionales de las “cuevas” del microcentro porteño, pero en Vicente López: clearing de cheques, compraventa de divisas y gestorías varias. Con Mellino llegó también el trader Camilo Rodríguez Blanco.
La financiera no trabaja más en esas oficinas, pero se trasladó a un lugar “por la zona”, según fuentes al tanto de su operatoria. Los socios de la financiera son Diego Mellino, Eric Feldsztejn y Dario Rozental. Los dos últimos fueron contactados por LA NACION, pero no respondieron las consultas. Tampoco respondieron el abogado de Novelli ni el que representa a Orlando Mellino y Camilo Rodríguez Blanco en la causa.
El vínculo comercial entre Feldsztejn, Rozental y Diego Mellino quedó formalmente reflejado en la sociedad Logística Latinoamericana, dedicada en los papeles al transporte de caudales. Fue creada por Feldsztejn y Rozental, pero en febrero de 2023 ambos transfirieron el 90% del paquete accionario a Orlando Mellino y el 10% restante a Miriam Gladys Mingorance, quien fue pareja de Mellino hasta hace dos años.
Entre los elementos recuperados del teléfono de Novelli figura una nota informal que habría sido elaborada por el propio lobista, en la que se detalla un presunto acuerdo por US$5 millones vinculado con el apoyo del presidente Javier Milei al proyecto. La cifra es similar al dinero que Davis movió durante los días previos al lanzamiento de $LIBRA.
El documento enumera una serie de supuestos desembolsos atados a distintas intervenciones del mandatario. El segundo de ellos establece el pago de “1.5M” en “cash” o “liquid tokens” al momento en que Milei anunciara en Twitter que Davis era su “asesor”.
La cifra coincide casi exactamente con las dos transferencias que realizó Davis el 30 de enero. Cuando ingresó a la Casa Rosada, a las 14 horas, envió US$499.999 a una cuenta de la plataforma Kraken cuyo titular no fue identificado. Terminada la reunión, después de que Milei publicara en X que Davis lo había estado asesorando, transfirió otros US$1.015.000 a la cuenta del jubilado Orlando Mellino.
Cuando el caso estalló y Davis retiró cerca de US$100 millones durante el colapso de $LIBRA, el estadounidense contó en una entrevista que, al momento del posteo presidencial, se encontraba reunido con “la gente de Milei” en un salón y que el Presidente estaba al teléfono con ellos. La existencia de esos contactos fue corroborada después por la investigación judicial.
