Un estudio de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI) estima que el comercio ilícito representa cerca del 5% del PBI nacional. Alimentos, bebidas, cigarrillos y ropa son los sectores más afectados.
Un informe de la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI) advirtió sobre el avance de la falsificación y el contrabando en Argentina. Según el estudio, el comercio ilícito representa cerca del 5% del Producto Bruto Interno (PBI) del país, lo que equivale a unos u$s32.000 millones anuales, tomando como referencia el PBI informado por el Banco Mundial.
El trabajo identificó tres factores que favorecen la expansión del fenómeno en toda la región: la digitalización sin controles suficientes, la debilidad de los sistemas judiciales y la desigualdad social. En Argentina, la pérdida de poder adquisitivo, la presión tributaria sobre determinados productos y los elevados niveles de informalidad laboral contribuyen al crecimiento del mercado ilegal.
La inflación y la inestabilidad cambiaria de los últimos años ampliaron la diferencia entre los precios del circuito formal y las alternativas ilegales. La carga impositiva tiene una fuerte incidencia, especialmente en industrias como las de bebidas alcohólicas y tabaco, donde los impuestos pueden representar hasta el 80% del precio final. En el caso de los cigarrillos, el informe señaló que algunos productos pueden costar en Argentina hasta tres veces más que en Paraguay.
La informalidad laboral, que comprende al 46,5% de los trabajadores, facilita la expansión de circuitos comerciales que funcionan fuera de los controles tributarios, sanitarios y laborales. Además, Argentina ocupa el puesto 94 entre 125 países en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad, y solo el 8% de los ciudadanos manifiesta confianza en la Justicia.
Los sectores más afectados incluyen alimentos, bebidas, cigarrillos y vestimenta, por su demanda constante y sensibilidad frente a los precios. También existe presencia de autopartes y artículos de cuero falsificados, mientras que en un nivel intermedio aparecen cosméticos, medicamentos, juguetes y bebidas sin alcohol. El estudio advierte que algunos de estos productos representan un riesgo para los consumidores, ya que se comercializan sin controles sobre su composición o fabricación.
El titular de ASIPI declaró: “Las industrias más afectadas son aquellas en las que las marcas tienen mayor fuerza y donde la diferencia de precio y de producción entre un producto ilegal y uno legal es abismal”. También agregó: “Es un robo que la gente realiza de forma socialmente aceptada”.
El estudio también analizó a Brasil, donde el comercio ilícito equivale aproximadamente al 4% del PBI, más de u$s85.300 millones anuales. En México, representaba el 8,8% en 2023 y podría alcanzar el 13,7% en 2028. México presenta el escenario más complejo: una de cada tres mercancías comercializadas tendría origen ilegal y ocupa el primer lugar de América Latina en materia de piratería.
ASIPI recomendó fortalecer los controles aduaneros, mejorar los sistemas de trazabilidad de las mercaderías y garantizar una aplicación efectiva de las normas vinculadas con la propiedad intelectual.
