El Gobierno de Estados Unidos ordenó la imposición de un arancel del 25% a la mayoría de las importaciones brasileñas, en respuesta a medidas que considera perjudiciales para el comercio estadounidense. La medida fue repudiada por Brasil.
El Gobierno de Estados Unidos, a través de una orden del presidente Donald Trump, instruyó al Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, a imponer un arancel del 25% a la mayoría de las importaciones provenientes de Brasil. Así lo anunció el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en sus redes sociales, quien señaló que la decisión se fundamenta en la falta de negociación de buena fe por parte del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Según Rubio, las políticas económicas adoptadas por Lula son perjudiciales tanto para los estadounidenses como para los brasileños. La oficina del USTR detalló que el arancel responde a medidas brasileñas relacionadas con comercio digital, servicios de pago electrónico, aranceles preferenciales, lucha contra la corrupción, propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol y deforestación ilegal, que consideran irrazonables y que restringen el comercio de agricultores, trabajadores, innovadores y exportadores estadounidenses.
Entre los puntos de conflicto, Washington sostiene que Brasil ha perjudicado a proveedores estadounidenses al favorecer el sistema de pagos electrónicos Pix, impulsado por el Banco de Brasil. Greer argumentó que prácticas como castigar a empresas tecnológicas estadounidenses por no censurar discursos políticos, retroceder en la lucha anticorrupción o permitir la explotación de tierras taladas ilegalmente, impidieron el acceso de productores estadounidenses al mercado brasileño.
El arancel se aplicará a partir del 22 de julio de 2026, según un aviso de acción publicado por la oficina de Greer, e incluye una lista de productos sancionados como fármacos, aeronaves civiles y sus componentes, vehículos de pasajeros y transporte por carretera, y materiales informativos como películas y publicaciones impresas.
La medida contrasta con las negociaciones que ambas administraciones mantenían a principios de julio de 2026 para reducir o eliminar los aranceles impuestos originalmente por Trump en represalia por el juicio por intento de golpe de Estado al expresidente brasileño Jair Bolsonaro.
Respuesta de Brasil
La Presidencia de Brasil emitió un comunicado repudiando la decisión, calificándola de unilateral y sin justificación. Señaló que Estados Unidos acumuló un superávit comercial con Brasil de 424.500 millones de dólares en los últimos 15 años y que el 76% de las importaciones estadounidenses ingresaron sin aranceles en 2025, con una tasa media del 3,1%.
Brasil afirmó no reconocer la legitimidad de las investigaciones sin respaldo en normas multilaterales de comercio y que presentó pruebas que refutan las acusaciones. Sobre Pix, defendió que es un activo del pueblo brasileño y un referente internacional, y rechazó las acusaciones de deforestación, señalando que desde 2023 combate los delitos ambientales.
El gobierno brasileño anunció que iniciará procedimientos para aplicar la Ley de Reciprocidad y que recurrirá al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio. Además, vinculó la medida a una conspiración con la colaboración de la familia Bolsonaro, impulsada por objetivos electorales.
