Un grupo de 18 expertos independientes advirtió que el memorando firmado por Donald Trump y Masoud Pezeshkian prioriza aspectos militares, económicos y nucleares, dejando en un segundo plano la situación de derechos humanos en Irán.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que entró en vigor este viernes, no aborda suficientemente la situación de los derechos humanos en la república islámica, según señalaron hoy expertos de la ONU.
“El memorando se centra casi por completo en la retirada militar, la reapertura del estrecho de Ormuz, los compromisos nucleares, el levantamiento de sanciones y un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares”, indicaron un grupo de 18 expertos independientes de la ONU. “El pueblo iraní —que ha sufrido enormemente tanto por la agresión militar externa como por la represión interna— apenas es visible en este marco”, afirmaron.
El memorando de entendimiento, firmado esta semana por el presidente estadounidense Donald Trump y su par iraní Masoud Pezeshkian, busca poner fin al conflicto iniciado el 28 de febrero, cuando una serie de ataques lanzados por Estados Unidos e Israel desencadenaron una guerra que tuvo entre sus consecuencias la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
Los expertos, que actúan bajo mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU aunque sin representar oficialmente a la organización, señalaron que la guerra tuvo consecuencias devastadoras tanto en Irán como en la región, con miles de civiles muertos por los bombardeos y millones de personas forzadas a abandonar sus hogares. A ese escenario se suma, según indicaron, una escalada de la represión interna por parte de las autoridades iraníes. “Las autoridades iraníes han actuado con gran agresividad contra la disidencia”, señalaron en su informe.
De acuerdo con los datos difundidos, al menos 156 personas fueron ejecutadas en Irán desde el inicio de la guerra. Dentro de ese total, 42 ejecuciones estuvieron vinculadas a acusaciones de espionaje y delitos contra la seguridad nacional. Los especialistas también advirtieron sobre denuncias de detenciones, torturas, desapariciones forzadas, simulacros de ejecución y confesiones obtenidas bajo coerción.
El acuerdo no constituye un tratado definitivo, sino una hoja de ruta para negociar un acuerdo de paz integral en un plazo de 60 días. Durante ese período, ambas partes se comprometieron a mantener el cese de las hostilidades y avanzar en la implementación de las primeras medidas previstas. El domingo pasado se hizo público que ambas partes se comprometen “a negociar y alcanzar un acuerdo final dentro de un plazo máximo de 60 días, prorrogable por consentimiento mutuo”, respecto al programa nuclear iraní.
“Un acuerdo que sirve a intereses geopolíticos mientras deja de lado al pueblo iraní no es un acuerdo de paz digno de ese nombre”, concluyeron los expertos.
