Un grupo de militantes, religiosos y activistas realizó una semana de ayuno en Plaza de Mayo para manifestarse en contra de las políticas del gobierno de Javier Milei. La actividad fue organizada por la Mesa Ecuménica y concluyó este martes.
El martes pasado, un grupo de personas encabezado por el hermano franciscano Rodolfo Viano inició un ayuno en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, para expresar su rechazo a las políticas del gobierno de Javier Milei. La actividad se extendió durante una semana y finalizó este martes.
Según informaron los organizadores, el ayuno fue convocado por la Mesa Ecuménica y contó con la participación de mujeres, varones, creyentes y no creyentes. Entre los presentes se encontraban integrantes de la agrupación Mamás y Papás del Garrahan, militantes de derechos humanos y referentes sociales.
Durante la protesta, los manifestantes utilizaron consignas como “La libertad con hambre es una flor sobre un cadáver”, en alusión a una frase del poeta Pedro Casaldáliga. También se escucharon canciones de León Gieco y del Indio Solari.
El religioso Rodolfo Viano, en un texto difundido al finalizar la protesta, afirmó: “Terminamos, por ahora, nuestro ayuno; suspendemos por ahora nuestra huelga de hambre, cada vez más conscientes de que hay muchísimas personas que, con cada gobierno neoliberal, van quedando con menos oportunidades y con más hambre”.
La convocatoria incluyó un llamado a la unidad del “campo nacional y popular”, y se mencionó la necesidad de “tolerancia” como “virtud revolucionaria”, según definición del pedagogo Paulo Freire. También se citó al papa Francisco, quien —según los manifestantes— sostuvo que “Jesús no dialogó con el demonio, Jesús lo echó, lo expulsó”.
Uno de los participantes, el histórico referente de la Carpa Blanca Docente Pepe Leonfanti, declaró: “La gran virtud revolucionaria que necesitamos sufrir, parir y disfrutar es la unidad”.
La manifestación coincidió con el recital del Indio Solari en Villa Dominico, el viernes pasado, donde —según los organizadores— “las fuerzas represivas del Estado pretendieron acallar” pero no pudieron. Asimismo, se recordó la movilización de Ni Una Menos como ejemplo de organización popular.
La militante ciega Guadalupe Bargiela, también ayunante, escribió durante la protesta: “Sabemos del hambre del pueblo, de las personas con discapacidad… Y cómo nos hierve la sangre mientras nuestro pueblo parece dormido”. Citó al sacerdote Carlos Mugica: “Señor, perdóname porque no se puede hacer huelga con la propia hambre. Yo me puedo ir, ellos no”.
El grupo concluyó el ayuno con un llamado a la “rebelión con profundo y amplio amor político” y reclamó la libertad de “Cristina, Milagro y cada presa y preso político”, así como de “Paula y Lucas, nuestros periodistas torturados en Libia”. También se pronunciaron a favor de “Palestina, Cuba y Nuestra América libres, con Justicia Social y Justicia Ambiental”.
La actividad fue publicada originalmente en el diario Página 12.
