El comedor comunitario del barrio 29 de Agosto redujo su frecuencia de atención por el aumento de costos y reporta la llegada de adultos mayores junto a los niños.
Ernesto Ayala, referente del comedor La Casita del Árbol del barrio 29 de Agosto de Resistencia, describió el aumento de la demanda alimentaria y señaló que en el último tiempo comenzaron a asistir adultos mayores junto a los niños. Explicó que el espacio pasó de brindar comidas cuatro veces por semana a hacerlo solo dos, debido al incremento de costos y la dificultad para sostener el funcionamiento.
En declaraciones a CIUDAD TV, Ayala aseguró que la situación social en los barrios se agravó y que cada vez más familias recurren al espacio para acceder a un plato de comida. “Hoy te puedo decir que se suman las mamás y los abuelos. Ahora empiezan a venir los abuelos de los chicos a comer”, expresó.
El comedor funciona desde hace más de diez años y actualmente brinda almuerzo para entre 50 y 60 personas. Sin embargo, debieron reducir la frecuencia de atención por las dificultades económicas: “Antes trabajábamos cuatro veces a la semana, hoy damos de comer dos veces”, afirmó.
Ayala explicó que trabajan con cupos porque no cuentan con recursos suficientes para ampliar la asistencia. “Tratamos de cubrir esa cantidad porque también nos cuesta sostener lo básico, que es un plato de comida”, señaló. Remarcó que los costos no solo están vinculados a los alimentos, sino también a los servicios y al mantenimiento del lugar.
El referente describió que el comedor funciona con un pequeño grupo de voluntarios y con la colaboración de algunas madres del barrio. Además, recibe personas de distintos barrios cercanos: “Estamos muy cerquita de otros barrios, así que tratamos de cubrir tres o cuatro barrios alrededor”.
Ayala también comentó que uno de los indicadores que más los impacta es la cantidad de comida que consumen los chicos cuando llegan al comedor. “Te das cuenta en la forma que repiten una, dos o tres porciones en un plato de comida”, relató.
La Casita del Árbol comenzó funcionando debajo de un árbol, en respuesta a la necesidad alimentaria que observaban en la zona. Con el paso de los años lograron construir un salón con capacidad para unas 60 personas, aunque todavía continúan realizando mejoras edilicias.
Además del comedor, el espacio busca incorporar otras actividades comunitarias. Ayala adelantó que planean retomar las meriendas, sumar apoyo escolar y comenzar talleres básicos de informática gracias a computadoras donadas recientemente. “Yo creo que un buen almuerzo o una buena merienda ayuda para que el chico pueda entender lo que es el estudio. Con el estómago vacío es imposible”, afirmó.
El referente también destacó que organizan actividades y servicios para generar ingresos que permitan sostener el comedor, como un servicio de cocina y mozos para eventos. Sobre la situación social actual, aseguró que observa un deterioro en las condiciones de vida de las familias: “La persona que vive día a día está muy complicada. El dinero no alcanza”.
Invitó a quienes quieran colaborar a acercarse personalmente al lugar para conocer el trabajo que realizan. “Hay miles de necesidades y es imposible cubrir todas hoy en día, pero toda ayuda es bienvenida”, expresó. Quienes deseen colaborar pueden contactarse a través de la página “La Casita del Árbol Ayala” o al número 3624-082451.
