El Tribunal Oral Federal 1 concedió el beneficio al exagente de la SIDE, quien cumplía prisión perpetua por su participación en delitos durante la última dictadura cívico-militar.
Eduardo Alfredo Ruffo, condenado a prisión perpetua por crímenes cometidos en el centro clandestino Automotores Orletti y por la apropiación de Carla Artés Company, fue liberado en condición de libertad condicional. La decisión fue tomada por el Tribunal Oral Federal (TOF) 1, con la firma del juez José Michilini, a pesar de la oposición de las víctimas y de la fiscalía.
El magistrado invocó los lineamientos establecidos por la Cámara Federal de Casación Penal para liberar al excomisario Eduardo Kalinec. Ruffo, de 80 años, se desempeñó como agente de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) entre 1970 y 1978, y fue uno de los hombres de Aníbal Gordon. Participó en la firma del contrato de alquiler del taller mecánico que funcionó como centro clandestino Automotores Orletti, sede del Plan Cóndor.
Ruffo fue condenado en diferentes ocasiones: en 2011 a 25 años por secuestros y tormentos; en 2012 a 14 años por su rol en el plan sistemático de apropiación de niños; y en 2020 a prisión perpetua en el juicio Orletti V. Además, en 1985 fue condenado a 10 años por la apropiación de Carla Artés, quien había sido secuestrada junto a su madre en Bolivia y trasladada a Orletti.
Actualmente, Ruffo vive en un departamento en el barrio de Belgrano, tiene permiso para salir a caminar tres veces por semana y planea dedicarse al comercio de bijouterie o a la gestoría, según consignaron expertos de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal. En las entrevistas, no mostró arrepentimiento por los hechos y justificó su accionar por el contexto de los años 70.
El fiscal Pablo Ouviña se opuso al beneficio, argumentando que no hay pronóstico de reinserción social favorable, ya que Ruffo no comprende la gravedad de los delitos cometidos y mantiene silencio sobre el destino de los desaparecidos.
