La morosidad de las familias alcanzó el 11,2% en febrero, según el BCRA, con los préstamos personales rozando el 14%. La tendencia refleja el deterioro del ingreso real y la menor expansión del crédito al consumo.
La morosidad del sistema financiero volvió a mostrar un deterioro en febrero de 2026 y alcanzó nuevos máximos, según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El ratio de irregularidad del crédito al sector privado se ubicó en 6,7%, un incremento de 0,3 puntos porcentuales frente a enero y un salto de 4,9 puntos en términos interanuales.
Al desagregar por tipo de deudor, la situación más crítica se observa en los hogares. La morosidad de las familias trepó al 11,2% en febrero, cuando en octubre de 2024 era de apenas 2,5%, consolidando una tendencia alcista en línea con el deterioro del ingreso real y el freno en la expansión del crédito al consumo. En las líneas de préstamos personales, la irregularidad escaló al 13,8%, mientras que en tarjetas de crédito alcanzó el 11,6%.
Por su parte, el financiamiento a empresas mostró un ratio de irregularidad sensiblemente menor, de 2,9%, aunque también en niveles superiores a los de un año atrás. Las subas más marcadas se dieron en adelantos (3,1%) y documentos (2,5%).
En paralelo, el sistema financiero incrementó levemente su exposición al sector privado, que alcanzó el 44,4% del activo total. Sin embargo, el comportamiento del crédito se vincula con cambios en las condiciones financieras: durante el primer trimestre los estándares para empresas se endurecieron y la demanda cayó en todos los segmentos, mientras que en hogares también se observó una contracción, especialmente en tarjetas y créditos hipotecarios.
Este escenario ayuda a explicar la evolución del consumo. Si bien algunas mediciones privadas mostraron leves mejoras mensuales en marzo, el consumo sigue en terreno negativo en la comparación anual. El economista Ricardo Arriazu advirtió que gran parte del repunte reciente se financió con crédito, especialmente en rubros como autos y viajes, lo que suma presión sobre la capacidad de pago de los hogares.
En conjunto, el aumento de la mora, el freno en la demanda de crédito y la debilidad del consumo masivo configuran un escenario donde el sistema financiero mantiene niveles elevados de cobertura, pero enfrenta un deterioro en la calidad de su cartera que podría persistir en los próximos meses.
