Un informe técnico detalla cómo el aumento del monotributo y la reducción del empleo registrado afectan la sustentabilidad del sistema de jubilaciones, requiriendo mayor aporte de impuestos generales.
La estructura del mercado laboral argentino ha experimentado cambios significativos en las últimas dos décadas, con un incremento en el trabajo bajo la figura del monotributo y una reducción en el empleo asalariado registrado. Según un análisis de la consultora Focus Market, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, esta transformación tiene un impacto directo en la recaudación del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
En 2005, el 82% de los trabajadores realizaba aportes como asalariado registrado, mientras que a fines de 2024 ese porcentaje había descendido a casi el 69%. En contrapartida, la proporción de monotributistas y autónomos pasó del 17% al 28% en el mismo período.
La diferencia en los aportes es considerable: un trabajador registrado contribuye con el 11% de su salario bruto y su empleador con un 16%, mientras que los montos de los monotributistas y autónomos son fijos y generalmente menores. El estudio indica que actualmente se necesitan 24 monotributistas para financiar una jubilación mínima, frente a solo 2,3 asalariados registrados. En el caso de los autónomos, la proporción es de casi 5 por cada jubilación.
Esta reconfiguración, sumada a una pérdida neta de aproximadamente 3 millones de empleos registrados en 20 años, ha generado una menor recaudación genuina para ANSES. Como consecuencia, alrededor del 40% de las casi 6 millones de jubilaciones se financian con impuestos específicos y transferencias del Tesoro Nacional.
El informe también señala que, en la actualidad, hay aproximadamente dos trabajadores activos aportando por cada jubilado, cuando la relación de equilibrio para el sistema sería de tres a uno. Esta brecha se cubre mediante mecanismos que incluyen la inflación y ajustes en el valor real de los haberes previsionales.
El contexto económico reciente muestra un crecimiento del PBI del 3% entre 2023 y 2025, concentrado principalmente en el sector agropecuario. Sin embargo, si se excluye este sector, el resto de la economía prácticamente no registró expansión. Sectores que generan cerca del 45% del empleo privado formal, como la industria, el comercio y la construcción, retrocedieron, mientras que aquellos que mostraron alza (agro, minería e intermediación financiera) representan solo el 9% del empleo y también registraron caídas en la cantidad de puestos de trabajo.
