Tras 16 años en el poder, el primer ministro Viktor Orban admitió la victoria de la coalición opositora Tisza en unas elecciones legislativas con una participación histórica. La Unión Europea celebró el resultado.
Hungría vivió este domingo una jornada electoral marcada por una movilización histórica y una fuerte expectativa política, en unos comicios legislativos que podrían redefinir el rumbo del país tras 16 años de gobierno del primer ministro Viktor Orban. El premier reconoció la derrota ante Peter Magyar, líder del partido Tisza, y afirmó que el resultado es «claro y doloroso» para su partido, Fidesz, que pasará a la oposición.
Según resultados parciales con más del 72% de los votos escrutados, la oposición, representada por Tisza, obtendría 138 escaños en el parlamento de 199 asientos, lo que le daría una mayoría de dos tercios. Esto permitiría una profunda reforma institucional. Por su parte, el partido oficialista Fidesz obtendría 54 escaños.
La participación ciudadana fue excepcional, superando ampliamente el récord anterior y alcanzando el 77,8% del electorado, el nivel más alto desde la caída del comunismo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó a Peter Magyar y afirmó que «Hungría ha elegido a Europa». Líderes de Francia, Noruega, Suecia y países bálticos también celebraron el resultado, destacándolo como un momento histórico para Hungría y para el proyecto europeo.
