En su primer Viernes Santo como Pontífice, León XIV encabezó la tradicional procesión en Roma ante miles de fieles, en una ceremonia donde se hicieron plegarias por la paz en el mundo.
El Papa León XIV presidió este Viernes Santo su primer Vía Crucis en el Coliseo Romano, cargando personalmente la cruz durante el recorrido de las catorce estaciones. La ceremonia congregó a más de 30.000 fieles en el Anfiteatro Flavio.
Durante la procesión, se leyeron meditaciones que hicieron referencia a la actualidad internacional, incluyendo plegarias por las víctimas de los conflictos y un llamado a que «toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido». En la octava estación se pidió «llorar por los desastres de las guerras» y «por nuestra indiferencia».
El Pontífice estuvo acompañado por el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, monseñor Diego Ravelli; el cardenal vicario de Roma, Baldo Reina; y obispos auxiliares.
Previamente, el Papa mantuvo conversaciones telefónicas con los presidentes de Israel, Isaac Herzog, y de Ucrania, Volodimir Zelensky. En ambos contactos, León XIV abogó por el diálogo, la protección de civiles y una paz duradera, según informó la Santa Sede.
Las meditaciones para el Vía Crucis fueron encargadas al padre Francesco Patton, excustodio de Tierra Santa, quien residió nueve años en Jerusalén. La ceremonia concluyó con una oración de San Francisco y una bendición final.
