En el marco de un nuevo aniversario de la guerra, excombatientes chaqueños relataron sus experiencias y expusieron sus principales reclamos actuales, centrados en el acceso a la salud y el reconocimiento pleno.
A 44 años de la guerra de Malvinas, veteranos chaqueños Roberto Báez y Carlos Trangoni compartieron sus testimonios y reflexionaron sobre los reclamos pendientes del colectivo. En diálogo con Radio Libertad, los excombatientes se refirieron a las secuelas físicas y psicológicas del conflicto y a la persistente espera por respuestas estatales.
Roberto Báez, presidente de la Fundación Gesta Malvinas 1982, que nuclea a unos 2.260 soldados de Resistencia y el interior provincial, expresó: «Es un día menos para nosotros, porque se nos va cortando la vida». Ambos relataron que fueron convocados para la guerra apenas semanas después de finalizar el servicio militar obligatorio, a los 18 años.
Carlos Trangoni denunció haber sido víctima de torturas por parte de superiores antes de ser enviado al frente. «Fui sometido a todo tipo de vejámenes. Estuve atado, me hicieron simulacros de fusilamiento», afirmó, y señaló que su causa judicial lleva años sin resolución, habiendo sido incluso elevada a instancias internacionales.
Los excombatientes señalaron las diferencias en el reconocimiento estatal entre quienes combatieron directamente, quienes estuvieron en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) y los soldados acuartelados, reclamando un reconocimiento unificado para todos. «Todos tienen que ser reconocidos como veteranos de guerra. Cumplimos órdenes, estuvimos al servicio del Estado», remarcaron.
Báez subrayó que la principal preocupación actual es el acceso a la salud. «Antes pedíamos muchas cosas, ahora lo que queremos es salud. Hay compañeros sin piernas, con problemas graves, y no hay respuestas a tiempo», señaló, criticando también las demoras en la entrega de medicamentos.
Trangoni sintetizó el sentir de muchos veteranos: «Nosotros cumplimos. El Estado no cumplió con nosotros. Nos olvidó, nos castigó». A más de cuatro décadas del conflicto, los veteranos insistieron en que la deuda es tanto estatal como social, y en la necesidad de contar «la verdad de lo que pasó».
