El Ejecutivo nacional dispuso la posibilidad de elevar el porcentaje de bioetanol en la mezcla de combustibles, pasando del 12% actual a un máximo del 15%. La medida se enmarca en un contexto de volatilidad en los precios internacionales del crudo, agudizada por tensiones geopolíticas, y apunta a estabilizar los costos en surtidores.
Apoyo del sector y capacidad productiva
La Cámara de Bioetanol de Maíz y el Centro Azucarero Argentino respaldaron públicamente la resolución. En un comunicado conjunto, las entidades señalaron que el incremento representa un avance hacia una matriz energética más diversificada y con mayor participación de producción nacional. Destacaron, además, que el país cuenta con una capacidad instalada ociosa que permitiría responder a la mayor demanda sin inversiones inmediatas.
«Argentina produce alrededor de 1,2 millón de metros cúbicos de bioetanol al año y tiene margen para incrementar la producción a corto plazo», afirmaron los representantes del sector. Esta capacidad disponible se estima entre un 25% y un 30% de la infraestructura existente.
Impacto en el precio final y en la industria
Un componente más económico
Desde la industria argumentan que la incorporación de un mayor porcentaje de bioetanol, un combustible de menor costo y con una carga impositiva diferente a la nafta, contribuiría a moderar el precio en bomba. El bioetanol posee un valor base significativamente menor comparado con los combustibles fósiles y no está gravado con algunos impuestos específicos que sí aplican a las naftas.
Beneficios para el campo y sustitución de importaciones
La medida también tiene un impacto directo en el sector agroindustrial, particularmente para productores de maíz ubicados lejos de los puertos, quienes encuentran en las plantas de biocombustibles un mercado local para su cosecha. Paralelamente, se busca sustituir importaciones de naftas, que en la última década promediaron los 500 millones de dólares anuales.
Proyección y trabajo legislativo
Las cámaras del bioetanol informaron que trabajan junto a la Secretaría de Energía en un proyecto de ley que establecería un corte obligatorio del 15%, con la posibilidad de escalarlo hasta el 20%. También se evalúa la creación de un mercado libre que podría incluir estaciones de servicio dedicadas exclusivamente a la venta de bioetanol para vehículos compatibles.
Este horizonte se inspira en experiencias como la brasileña, donde los motores «flex» funcionan con mezclas que superan el 50% de bioetanol. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para consolidar el rol de los biocombustibles en la economía energética nacional.
