El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que, durante enero, el índice general de salarios registrados experimentó un incremento del 2%. Este avance se ubicó por debajo de la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que fue del 2,8%. De esta forma, se consolidó una tendencia a la baja en el poder de compra de los trabajadores formales, que ya lleva cinco meses consecutivos.
Una brecha que se profundiza
En la comparación interanual, la situación se repite. Los salarios registrados acumularon un alza del 29% en los últimos doce meses, mientras que la inflación en el mismo período alcanzó el 32,4%. Esta diferencia de 3,4 puntos porcentuales refleja una erosión sostenida del valor real de los ingresos laborales. Desde diciembre, la pérdida acumulada del poder adquisitivo para este sector alcanza el 7,9%.
Desempeño dispar entre sectores
El informe del organismo estadístico detalla un comportamiento desigual según el ámbito de trabajo. En enero, el sector privado registrado registró un aumento del 2,1%, mientras que el sector público lo hizo en un 1,8%. El subsector nacional público mostró una suba del 2,0% y el provincial del 1,7%.
En términos interanuales, el sector privado registrado acumula un incremento del 28,5%, y el público del 30%. Dentro de este último, la variación fue del 22,4% para la administración nacional y del 33,4% para las provincias.
La particularidad del sector informal
Los datos correspondientes a los trabajadores no registrados presentan un rezago estadístico de cinco meses, por lo que reflejan la situación de agosto del año pasado. En esa medición, ese sector encabezó las mejoras con una variación interanual del 80,6%, aunque debe compararse con una inflación anual del 33,6% correspondiente a ese mes anterior.
Una tendencia que marca el primer trimestre
Las cifras oficiales confirman que, en todos los segmentos analizados del mercado laboral formal, los ingresos continúan sin alcanzar el ritmo de crecimiento de los precios al consumidor. Esta dinámica impacta directamente en la capacidad de consumo de los hogares y se constituye como uno de los indicadores centrales para observar la evolución de la economía familiar en el Chaco y el resto del país.
