Los resultados oficiales de los comicios celebrados este martes confirman un escenario político altamente fragmentado en el país nórdico. Con el 21.9% de los votos, los socialdemócratas se mantienen como la fuerza más votada, pero lejos del 27.5% logrado en 2022. Este porcentaje representa su nivel de apoyo más bajo en más de 120 años.
Un parlamento dividido y la clave centrista
El bloque de partidos de izquierda, encabezado por Frederiksen, consiguió 84 escaños en el Folketing, el parlamento danés de 179 miembros. Por su parte, el bloque de derecha alcanzó los 77 escaños. Esta distribución deja a la formación centrista Moderados, liderada por el ex primer ministro y canciller saliente Lars Lokke Rasmussen, con un papel fundamental. Sus 14 diputados son la llave para cualquier mayoría estable.
Negociaciones bajo encargo real
Tras una primera ronda de consultas con los líderes políticos, el monarca Federico X designó formalmente a Mette Frederiksen para dirigir las conversaciones exploratorias con las once formaciones con representación parlamentaria. Su tarea es sondear las posibilidades de formar un nuevo ejecutivo y determinar quién podría liderarlo.
«Esperábamos perder votos, ya que es lo normal cuando uno se presenta por tercera vez», reconoció la primera ministra, en el poder desde 2019. «Por supuesto, lamento que no hayamos obtenido más», añadió. Frederiksen adelantó las elecciones varios meses, apostando por capitalizar su firme postura durante la crisis diplomática con Estados Unidos por Groenlandia, pero los temas de campaña terminaron dominados por asuntos internos.
La búsqueda de una coalición amplia
La primera ministra ha señalado que la «solución más realista» pasa por intentar formar un gobierno que agrupe a partidos desde la izquierda de Alternativa hasta los centristas Moderados. Este planteamiento apunta a una coalición de amplio espectro, inusual en la política reciente de Dinamarca, tradicionalmente gobernada por alianzas más compactas de bloques definidos.
Los temas que marcaron la campaña
Lejos de los focos internacionales, el debate electoral se centró en preocupaciones domésticas. El aumento del costo de vida, el futuro del estado de bienestar, las pensiones y las políticas medioambientales coparon la agenda. La inmigración, un tema recurrente en las últimas décadas ante el ascenso de la extrema derecha, también estuvo presente, con los socialdemócratas proponiendo un nuevo endurecimiento de las políticas.
Frederiksen, de 48 años, es conocida por su firme apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa y por continuar con una línea restrictiva en materia migratoria, una tradición en la política danesa de los últimos veinte años. Sin embargo, en su segundo mandato, su popularidad se vio erosionada por la presión económica sobre los ciudadanos.
El proceso de negociaciones se prevé intenso y podría extenderse durante varias semanas, en un intento por dotar al país de un gobierno estable para los próximos cuatro años.
