El gobierno de Maximiliano Pullaro avanza con un ambicioso proyecto penitenciario en Santa Fe: construir la primera cárcel de máxima seguridad destinada exclusivamente a narcos y sicarios. El nuevo penal, bautizado informalmente como El Infierno, estará ubicado en el predio detrás de la actual Unidad Penitenciaria 11 de Piñero, y tendrá capacidad para albergar a 1.152 reclusos considerados de «alto perfil», muchos de ellos provenientes de las estructuras del narco.
La obra implica una inversión superior a los $109.000 millones y, según las autoridades, estará en funcionamiento en 2026. El ministro de Justicia y Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, aseguró que el penal permitirá aislar a los presos más peligrosos y evitar que sigan operando desde las cárceles. “Aquí vamos a contener a más de mil internos de altísima peligrosidad para que no vuelvan a causar daño a la sociedad”, señaló.
La cárcel busca marcar un quiebre en la política penitenciaria santafesina. Tras años de estancamiento en infraestructura, el gobierno promete elevar la capacidad carcelaria de poco más de 6.000 plazas a más de 16.000 al final del mandato. Uno de los objetivos centrales es eliminar el hacinamiento en comisarías, una deuda crónica del sistema.
Control total
El nuevo complejo penitenciario ocupará 30 hectáreas y tendrá una estructura dividida en cuatro “minipenales”, cada uno con capacidad para 280 internos, distribuidos en 12 pabellones de dos plantas. Cada pabellón albergará a 12 reclusos, lo que permitirá una clasificación minuciosa de los detenidos según su nivel de peligrosidad, género y requerimientos de seguridad.
“El diseño nos permitirá agrupar a los internos en pequeños núcleos, minimizar riesgos y cortar los vínculos con el exterior”, explicó la secretaria de Asuntos Penales, Lucía Masneri. También se evitará que delincuentes de menor rango terminen cooptados por organizaciones criminales dentro de la cárcel.
Aunque será una prisión de máxima seguridad, podrá alojar tanto a hombres como a mujeres, lo que representa una novedad en el sistema penitenciario provincial.
Tecnología de punta
El Infierno contará con un doble muro perimetral de 10 metros de altura y 1.800 metros de extensión, reforzado con torreones de vigilancia cada 70 metros y una torre central de 36 metros para control visual total. El ingreso estará restringido por un edificio de gobierno, donde se aplicarán tres tipos distintos de escáneres de control.
Cada pabellón incluirá celdas individuales de hormigón premoldeado, sin contacto físico entre internos. Los encuentros con el exterior serán a través de boxes con blindex. El penal tendrá servicio médico intramuros, helipuerto, sala de conferencias y un sistema de vigilancia con inhibidores de señal, cámaras, y armamento especializado para prevenir fugas.
Además del penal de alta seguridad, en el mismo predio se proyecta la construcción de otras dos cárceles para reclusos de menor peligrosidad. En total, se expropiaron 80 hectáreas para el desarrollo del nuevo complejo penitenciario.
por R.N.