Después de que el experimentado Agustín Marchesín (36 años) saliera del equipo titular para que su suplente, el joven Leandro Brey (22), asumiera la ronda de los penales ante Alianza Lima, por el ingreso a la fase de grupos de la Copa Libertadores, el arco de Boca vuelve a quedar en suspenso. Desde hace años no hay arquero que se consolide en el puesto.
El buen y parejo rendimiento que demostró Marchesín en los siete partidos que lleva en Boca (dos de Copa y cinco del torneo local) presagiaban cierta consolidación. De hecho, fue la figura en la ida ante los peruanos. Si bien no desentonó en la revancha, su cambio a último momento para no atajar los penales lo deja mal parado ante el ofuscado hincha.
Asegurar en estas horas que Marchesín pidió el cambio no sería certero, como tampoco apuntar que fue el entrenador, Fernando Gago, quien lo decidió. Después de la eliminación, el DT no aportó para aclarar la cuestión: “A ver… Todo lo que venimos trabajando se estudia, se trabaja, se ve la situación con el entrenador de arqueros. Lean (por Brey) está más acostumbrado al análisis que hacen los chicos de dónde se puede tirar. No nos olvidemos que en cancha de Newell’s atajó cuatro tiros (ante Gimnasia), también atajó contra Talleres (por Copa Argentina). Es un arquero que tiene muy buenos registros atajando penales. Y Agustín también tomó la decisión desde el trabajo para tratar de hacerlo. Podía suceder o no, porque podría haber gastado la ventana de cambios antes. A partir de eso, se ve. Era muy claro, una decisión que estaba hablada en cierto punto, pero no tomada. Se tomó en el momento”.
Por lo pronto, está instalada la sospecha de que fue Marchesín quien pidió el cambio por -supuestamente- no tenerse confianza para la definición. De ser así, se entiende que le pasó una responsabilidad tan grande a un pibe de 22 que no pudo, más allá de sus condiciones, consolidarse en el puesto cuando le tocó, en su momento, reemplazar a Sergio Romero, también cuestionado por el hincha (el detonante fue el superclásico perdido el año pasado en La Bombonera) y hoy en plena recuperación por una operación.
Boca tiene cuatro arqueros. El recibimiento a Marchesín de este viernes, ante Rosario Central, por la Liga, marcará un indicio. Los otros tres, incluyendo a Javier García (38 años, amigo de Juan Román Riquelme), no terminan de convencer.
El último gran arquero que tuvo Boca fue Agustín Rossi, quien además llegó a ser convocado a la Selección por Lionel Scaloni. Afianzado en Flamengo, se fue en conflicto con la dirigencia. De todos modos, no fue “el” arquero. Lo mismo con Esteban Andrada, de gran nivel entre 2018 y 2021, cuando se marchó al Monterrey.
Lo concreto es que esta noche negra del Boca modelo 2025 tiene otra vez en la mira al puesto más cuestionado de los últimos años en el equipo. Los que más se consolidaron fueron Romero, Rossi y Andrada.
Referente de Huracán, Marcos Díaz nunca pudo hacer pie. Agustín Orión tuvo su momento de gloria, sobre todo en los tiempos de Julio César Falcioni como entrenador. Pero no pudo mantenerse y su bajo rendimiento, más actitudes extradeportivas, le hicieron la cruz.
Otros arqueros que en los últimos años pasaron por Boca con más o menos expectativas, pero que se fueron por la puerta trasera, son Oscar Ustari, Sebastián Sosa y Christian Lucchetti. Y con menor reconocimiento, Guillermo Sara, Axel Werner, Emanuel Trípodi o Sebastián D’Angelo.
Lejos parecen quedar los tiempos de Oscar Córdoba o de Roberto Abbondanzieri. Ni hablar de Navarro Montoya o Hugo Gatti. Y más en el fondo de los tiempos, arqueros como Antonio Roma, Rubén Sanchez o el mítico Américo Tesoriere.
Vaya uno a saber cómo volverán los jugadores de Boca tras la eliminación en las puertas de la Copa Libertadores. El que se vayan todos de los hinchas en la noche del martes es más que una señal de hartazgo. El primer termómetro será este viernes ante el líder del Grupo B, Rosario Central, a las 20 y en nada menos que en La Bombonera. Rival más que difícil para un equipo golpeado y que, encima, saltará a la cancha con la herida tan reciente y tan abierta.
No podía caerle a este Boca un panorama peor. Porque aunque esté en el segundo lugar en las posiciones del Grupo A, su nivel de juego es malo y no se ven demasiadas esperanzas de cara al futuro inmediato. La incógnita es cómo se recibirá a Fernando Gago, un DT que parece haber perdido el timón del plantel.
La otra duda tiene que ver con Edison Cavani, quien erró un gol con el arco vacío cuando terminaba el partido ante Alianza Lima y que no pudo aún colmar las expectativas generadas desde su llegada, en 2023. ¿Y Alan Velasco, que erró el último penal, el que definió la serie? ¿Qué tanta paciencia se le tendrá en un clima tan caldeado?