El Córdoba CF y El Arcángel: tres décadas de embrollos

El debate sobre la cesión de El Arcángel al Córdoba CF tiene la misma edad que el propio estadio, es decir, 30 años. Desde mediados de los años 90, y sobre todo a partir de la conversión de la entidad blanquiverde a Sociedad Anónima Deportiva, la historia de la cesión del edificio y los problemas que ello conlleva forman parte de la historia del club de El Arcángel.

Un estadio cercado por los obstáculos

Pero lo cierto es que el Córdoba CF es un inquilino de El Arcángel en precario. No existe en vigor ningún acuerdo escrito sobre los derechos y deberes del Córdoba CF para con el estadio municipal, lo que ha generado no pocos problemas a lo largo de décadas. Y aún sigue siendo un obstáculo.

Una vista aérea de El Arcángel. A.L. BELTRÁN

Para empezar, habría que señalar que El Arcángel se encuentra situado dentro de lo que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) señala como zona de flujo preferente (ZFP) del Guadalquivir. Es decir, que el estadio municipal está situado en una zona de riesgo de inundación, al igual que ocurre con la actual Ciudad Deportiva. Por lo tanto, para cualquier movimiento que se pueda realizar referente a un cambio de valoración en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), el Ayuntamiento necesita un informe de la CHG que dé el visto bueno a otros posibles usos diferentes a los señalados en el Plan de Usos de El Arenal, ya que aún no existe un plan de usos de El Arcángel como tal. Aunque la CHG tendría la última palabra para la concesión de una licencia de obras en el estadio , lo cierto es que la normativa determina de una forma muy clara cuáles son los usos que no pueden realizarse en este tipo de zonas.

El hipotético cambio de usos (o señalamiento por primera vez de los mismos) de El Arcángel, en lo que están inmersos Ayuntamiento y Córdoba CF, se encontraría con que la zona del actual estadio municipal sólo está tasada ahora mismo para instalar depuradoras de aguas residuales urbanas o infraestructuras paralelas al río. Nada de posibilidad de construir hoteles, residencias universitarias, espacios de aprendizaje y desarrollo para elementos de inteligencia artificial y otros estudios universitarios o espacios de ocio y restauración, como se ha estado hablando en los últimos años en torno a El Arcángel y sus usos futuros.

Aunque el procedimiento de cesión de El Arcángel es independiente de la normativa de la CHG o incluso puede orillar en cierta manera el PGOU, lo cierto es que el objetivo del Córdoba CF a lo largo de su historia y más en el último lustro, es el de la explotación del espacio que ocupa el estadio municipal. Una explotación comercial que puede abarcar usos que no están incluidos en el actual PGOU, que contempla el espacio de El Arcángel, dentro de El Arenal, como un sistema general. El plan de usos de El Arenal determina que «el régimen de usos y condiciones de edificación de los sistemas generales ya existentes (recinto ferial y estadio municipal), será el propio de los sistemas generales ya ejecutados hasta la aprobación de dicho plan especial».

La fallida Ciudad del Ocio

Así, tomando como referencia lo señalado en los planos, tanto el PGOU como las diferentes normas que lo desarrollaron planteaban hace casi dos décadas que lo que había que desarrollar en El Arenal era la conocida Ciudad del Ocio, proyecto que se llevó por delante la crisis del ladrillo de finales de la primera década del siglo 21. La Feria, o más concretamente parte de ella, debía ir instalada en donde ahora se ve el aparcamiento del actual recinto ferial, es decir, al otro lado de la autovía.

Por lo tanto, con la crisis cayendo sobre su cabeza, el Ayuntamiento se decidió por terminar, al menos, la modificación de El Arcángel. O para ser más exactos, se decidió por construir un nuevo El Arcángel, porque el actual estadio, en realidad, es un nuevo estadio, urbanísticamente hablando. Por lo tanto, si en los tiempos actuales el Gobierno municipal aspira a abrir la modificación del PGOU, se encontraría con que debe modificar un El Arcángel que ya no existe o, para ser más exactos: trataría de modificar los usos de un estadio que en el PGOU se aprobó hace décadas y estaba, pero que ya no es. El Arcángel es otro y, por cierto, sin aprobación urbanística. De hecho, aquel primer El Arcángel, el de 1994, aún está en obras si al Plan General de Ordenación Urbana se atiene el actual Gobierno municipal junto a los actuales gestores del Córdoba CF. Teóricamente, y siempre según lo que reza el PGOU, el estadio sólo puede tener uso deportivo. En teoría, sólo se permitiría jugar al Córdoba CF y también es posible realizar algún tipo de instalación deportiva, pero como sistema general habría que modificar el PGOU si se pretenden otros usos como interesa al actual inquilino de El Arcángel: hotel, residencia universitaria, etcétera.

El pliego de UFC

Así, hace poco más de un año se supo que las alegaciones al pliego de cesión, que fueron presentadas por la entidad blanquiverde, planteaban un escenario de posturas divergentes, algunas de ellas en aspectos cruciales. La duración del periodo de concesión -el pliego marcaba 50 años, el club solicitaba 75-, el coste de las obras -el Ayuntamiento cifraba el coste en 12 millones, el Córdoba CF en «más de 16»-, los plazos de ejecución -de 18 meses en el pliego a 24 que planteaba el club- y el plan de usos al margen de lo deportivo -fundamentales en la viabilidad económica del club cordobesista en el futuro- son los puntos más destacados en el documento, firmado por el presidente y consejero delegado de entonces, Javier González Calvo, y entregado en el Ayuntamiento.

Unión Futbolística Cordobesa estimaba en su escrito de alegaciones al Pliego de Cesión de Uso de El Arcángel que sería necesario un plazo superior para llevar a cabo las obras en la tribuna, además de una adecuación del precio de la reforma al valor real del mercado. Los 12 millones reflejados en el pliego por el Ayuntamiento no se ajustaban a la realidad a juicio del club, que entendía que acometer las obras del «cuerpo de la grada de tribuna» superaría los 16 millones de euros.  

También pedía el Córdoba CF un margen superior de tiempo para que el concesionario pueda realizar las obras. Mientras que el pliego fijaba cuatro años de carencia desde el momento de la concesión hasta el inicio de las obras, con un plazo de ejecución de las mismas de 18 meses, el Córdoba CF estimaba que sería necesario un tiempo de 24 meses para hacerlas por la complejidad técnica que entrañan. Además, el Córdoba CF indicaba en su escrito que el estadio «debe terminarse completamente» para poder ejecutar «la tribuna, el edificio anexo (hotel), edificio anexo a preferencia y cualquier obra necesaria para la terminación del estadio», ya que «por estructura, cimentación, cubiertas e instalaciones» podría ser «inviable» construir sólo la nueva tribuna de El Arcángel.

Pero más allá de ese pliego y aspiraciones del actual Córdoba CF sobre el estadio municipal, resolver los problemas legales, algunos de calado, que tiene El Arcángel supone, principalmente, tiempo. Y como es habitual, el tiempo es un condicionante que cualquier inquilino de El Arcángel ha visto con malos ojos. También Infinity. Modificar el PGOU en cualquier término supone un periodo de tiempo no inferior a dos años y ya son casi cuatro los que lleva como inquilino del estadio municipal y rector del Córdoba CF. José María Bellido comentó entonces, con la ampliación de la actuación, que el canon se incrementaría y, en todo caso, «habrá que volver a recalcularlo», porque «la fórmula es completamente distinta. Antes hablábamos de hacer una obra, que es la tribuna, y ahora hablamos de terminarlo al completo».

Una nueva etapa

Tampoco ayudó en la agilización de los procesos algún movimiento de anteriores rectores de club, tomando decisiones que, en el mejor de los casos, hicieron perder mucho tiempo a ambas partes. Así, hace un año, José María Bellido comentaba públicamente que tras el cambio en el pliego de condiciones que debía reflejar la cesión de El Arcángel a Infinity «aumenta también la inversión necesaria. Ya no son 13 millones de euros, es mucho más» el dinero que se debía invertir en El Arcángel por parte de su nuevo inquilino, que aspiraba a un pliego mucho más ambicioso tras años debatiendo, por lo que «esto modifica los plazos», remarcaba el alcalde. De este modo, José María Bellido abundó en que «si sacamos una concesión demanial, que ese detalle nos queda por estudiarlo, podría alargarse porque la inversión será mayor y se modifica al canon porque no es sólo sobre la parte deportiva, sino sobre todo el estadio. Evidentemente, todo varía». Acerca de los plazos, anunció el pasado otoño que «vamos a intentar llegar para antes de la temporada que viene, para que no haya problemas en ningún caso». Los cambios en la cúpula del Córdoba CF aclararon varias vías en el trabajo conjunto entre el Ayuntamiento y el Córdoba CF que podrían tener un primer avance próximamente.

El alcalde Bellido y el CEO blanquiverde, Monterrubio, se saludan en un acto de CÓRDOBA. A.J. GONZÁLEZ

En cualquier caso, hace ya un año Bellido hizo hincapié en que el plazo de cesión «subirá seguramente al haber más inversión. Tenemos que reiniciar el expediente y poner los detalles sobre la mesa», recordó, deseando entonces que «esta sí sea la definitiva, que lo saquemos todo a la vez y que se den las circunstancias para que esa situación se regularice». De hecho, dejó una frase que aún tiene vigencia y parece que respuesta, vistos los movimientos desde el Córdoba CF: «Esperemos que quien ha mostrado interés siga mostrándolo en el futuro, para que esta situación se resuelva».

La opción de compra

Paralelamente, hace poco más de un año, en verano del 2022, y en estas mismas páginas se señalaba que el Córdoba CF quería volver a ser propietario de su casa, 30 años después de que tuviera que irse a jugar de prestado. Unión Futbolística Cordobesa (Infinity Capital) planteó al Ayuntamiento de Córdoba la compra del estadio municipal unos meses antes. Como primera referencia para el debate sobre su coste, los nuevos propietarios de la entidad blanquiverde plantearon la tasación que se hace del mismo, ligeramente por encima de los 33,5 millones de euros. Según fuentes blanquiverdes, «ante los problemas que genera la instalación y también a la hora de realizar la cesión, por ejemplo, como hemos visto, pues nosotros le planteamos al Ayuntamiento esa opción: comprar el estadio para eliminar trámites y poder realizar todo lo que ya le hemos planteado al Gobierno local». La capacidad del fondo bareiní está ahí, por lo que la propuesta era más que seria. De hecho, fuentes municipales la confirmaron a este periódico. «Sí, el valor de compra estaría en torno al valor de tasación, por encima de los 30 millones de euros», informaron a este periódico, aunque también reconocieron las múltiples dificultades para poder vender el estadio municipal que, hay que recordar, es la instalación en la que más dinero público se ha empleado en Córdoba en toda su historia. Esas mismas fuentes municipales valoran que el estadio municipal ha supuesto para las arcas públicas no menos de 45 millones de euros en un cálculo conservador. La amortización anual deja su actual valor en esos 33,5 millones de euros de los que habló en su momento el alcalde de Córdoba, José María Bellido, durante el anuncio de la aprobación del pliego de condiciones por parte de la Junta de Gobierno local, en el salón de plenos del Ayuntamiento, como se ha señalado anteriormente.

Pero vender o comprar un estadio no es un trámite precisamente fácil. Y es aún más difícil en Córdoba. Solo hay que ver el proceso que está viviendo el actual Gobierno local para la cesión. Según fuentes municipales, la primera dificultad estaría en la calificación urbanística del edificio y su situación. Si modificar para su préstamo un sistema general dentro del PGOU hay que imaginarse que su venta plantearía obstáculos aún más serios. Según estos dos parámetros, para acometer un proceso de venta habría que modificar en el PGOU dicha calificación, con todo lo que supone de informes jurídicos y urbanísticos previos. Posteriormente, la Junta de Andalucía tendría que aprobar no solo la modificación urbanística, sino también el planteamiento del Ayuntamiento de vender la propiedad municipal. Y, finalmente, la operación tendría que contar con el visto bueno de la mayoría del pleno, por lo que es obvio que también habría que tener un acuerdo político en el bolsillo, a priori, más que difícil. Por cierto. Los mismos pasos que hay que cumplir para una hipotética cesión. En cualquier caso, desenredar la madeja de El Arcángel no será nada fácil.

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