No descartan que la inflación de octubre sea de un dígito tras el batacazo de Massa

El batacazo electoral de Sergio Massa introdujo cierto alivio a las perspectivas económicas. Algunos consultoras privadas modificaron sus proyecciones para la inflación de octubre y no descartan que pueda ser de 1 dígito en vez de 2. No obstante aclaran que no prevén una caída significativa, pero alejado de los pésimos índices de agosto (12,4%) y setiembre (12,7%).

«El avance de la inflación sería menor al esperado, ante la menor probabilidad de un evento cambiario en un escenario donde Massa viera licuado su poder», explica Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go. Este economista sostiene que «con la mayor competitividad de Massa es factible que se sostengan los controles de precios hasta las elecciones«. Hasta la semana pasada, para Eco Go pronosticaba un 11% para este mes.

Matías de Luca, de LCG, coincide parcialmente con el análisis, pero aconseja tener en cuenta el impacto de la reciente escalada de los dólares financieros inciden en la inflación. «Es más probable que perfore los dos dígitos en noviembre, que en octubre«, dijo y agrega que, de cualquier modo, «si perfora los dos dígitos por algunos decimales no es relevante, porque la dinámica es mala y el tema es torcer la tendencia en forma consistente».

El triunfo de Massa trajo algo de alivio al aluvión de compras de stockeo registrado en los días previos, agravado este fin de semana. Por el temor a una eventual devaluación, se formaron largas filas en estaciones de servicio con el objetivo de adelantarse a los aumentos. Incluso algunas de ellas cerraron por falta de combustible. Algo parecido ocurrió también en casas de electrodomésticos (algunas extendieron el horario de atención), supermercados y farmacias.

Desde una cadena de supermercados explicaron que desde el viernes hasta el domingo, el tráfico de gente aumentó 36% con respecto a los días previos. Y que «las ventas de electrodomésticos se incrementaron 280% en estos tres días, y las de consumo masivo (alimentos, bebidas, tocador y limpieza), 60% en unidades», subrayó. Este lunes, la situación parecía normalizarse.

Conocido el mal dato de setiembre, el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, reiteró que la inflación estaba bajando y arriesgó que en octubre se ubicará cerca del 7%. Para las consultoras más optimistas, el número estaría un poco por debajo o por arriba del 10%, no más que eso.

«Es factible que en los últimos días del mes la inflación se calme, pero es una tregua con menos tensión que en las semanas anteriores», interpreta Elisabeth Bacigalupo, de Abeceb, que estimaba un IPC de entre 10 y 10,5%. «Puede que se ubique en torno al 9,5%», añadió.

En Equilibra proyectaban una inflación de entre 9 y 10%, básicamente por el congelamiento de las tarifas de combustibles y del dólar oficial. «El problema con los precios es la brecha cambiaria«, subraya Lorenzo Sigaut Gravigna, economista jefe de esa consultora. Ahora, cree que el resultado del domingo ayuda a anclar las expectativas y «las empresas, por ejemplo, tienen más incentivos para cumplir con el programa Precios Justos». De cualquier modo, sostiene que es posible un IPC «de un dígito, pero muy cercano al 10%».

Bacigalupo duda si efectivamente el resultado electoral calmará sustancialmente la ola de remarcaciones. «Lo que sí se aleja es la posibilidad de un nuevo fogonazo inflacionario«, apuntó. Analytica, en cambio, coincide en que las elecciones mejoraron las perspectivas del Gobierno para controlar los precios, pero «el impacto del salto en los dólares paralelos en las semanas anteriores pega sobre una inercia alta que dejó septiembre«, comenta Claudio Caprarulo, economista de esa consultora.

«Sin dudas el Gobierno está mejor porque cayó la probabilidad de dolarizar, consiguió más financiamiento de China vía el Swap y los futuros de dolar caen. Todo eso mejora las perspectivas. Pero nosotros no cambiamos la proyección del 12% para octubre, entre otras cosas, por el desdoblamiento cambiario parcial anunciado este lunes, que impulsa las exportaciones pero puede meter más presión sobre los precios», dice Caprarulo.

El experto aludió al nuevo dólar anunciado por Massa para los exportadores de bienes y servicios, que les permitirá liquidar el 70% al valor del tipo de cambio oficial y el 30% al dólar financiero. El esquema -similar al dólar soja- será oficializado a través de una resolución y tendrá vigencia por 30 días hasta las elecciones del 19 de noviembre.

De esta manera, el tipo de cambio que obtendrían por cada dólar liquidado sería de $ 529 en lugar de $ 350, una mejora del 51% si se calcula el CCL a $ 948. Según Caprarulo, esta mejora para los exportadores se traslada indirectamente al mercado interno para equiparar los márgenes de rentabilidad.

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