La Peregrinación a Luján por dentro: “Se siente una energía muy linda, muy especial”

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Clarín recorre los 60 kilómetros de la caminata junto a una joven que la hace por primera vez. Música, stands con recuerdos y las estrategias para llegar.

Nuria Carrascosa (37) abandonó la idea de ir hasta Luján en micro y decidió ir a pie por primera vez cuando llegó a Liniers este sábado a las 9.30. “Había sido apoyo en un micro hace tres años en una peregrinación, pero esta vez me animé a caminar los 60 kilómetros”, dice frente al Santuario de San Cayetano.

Fue una mañana distinta para ella. Cuando se levantó a las 6 en su casa de La Plata preparó su desayuno, tomó unos mates y comió frutas pensando en el recorrido que comenzó en el Santuario San Cayetano en Liniers, a las 10, justo cuando la imagen peregrina inició la marcha.

Nuria es creyente de la Virgen de Luján. “Sentí una gran cercanía con ella este año”, reconoce la licenciada en artes audiovisuales. Además, en La Plata –su ciudad natal–pertenece a la comunidad de la Medalla Milagrosa.

En Liniers, en la previa a la largada de la 48° Peregrinación Juvenil a Pie, se toma unos minutos para conversar con Clarín y contar sobre su vida. Mira a su alrededor y no duda en expresar que allí “se siente una energía muy linda, muy especial”.

La previa a la Peregrinación a Luján en Liniers. Foto Guillermo Rodriguez Adami

“Siempre quise caminar hasta Luján pero nunca lo concreté hasta hoy”, cuenta mientras camina los primeros cientos de metros que le deparan este sábado.

Se tiene fe y confía en que va a llegar a la Basílica. “Estoy yendo a pedir por la gente que quiero y para vivir esta experiencia”, explica. 

A su alrededor una multitud de jóvenes y adultos se desplazan hacia el mismo destino. El mar de personas genera buenas energías que empuja a todos a seguir sin detenerse. Nuria saca de su mochila gris una botella de agua que trajo. También lleva frutas.

“Familiares y amigos que ya habían venido me dieron varios tips que me sirvieron para saber qué ropa usar y qué comer”, explica. Y reconoce que siempre entrena aunque no hizo una preparación especial para este momento.

Miles de personas participan de la 48° Peregrinación Juvenil a Luján. Foto Guillermo Rodriguez Adami

La caminata a Luján la comparte con un grupo que da apoyo por si surge alguna eventualidad. Salieron desde La Plata en colectivo hasta Liniers. Al llegar a Luján volverán directo a la “ciudad de los chicos”.

El grupito va a la par de miles de fieles al compás de la música. A lo largo del camino es común encontrarse con personas que llevan parlantes. 

“¿Hay alguien que bendiga esta hermosa comunión de los que pensamos parecido?”, se escucha cantar a León Gieco a la distancia.

A los costados del camino trazado por miles de personas, hay puestos de todo tipo. Se vende desde agua, frutas y choripanes hasta el álbum del Mundial de Qatar a $ 1.200, camisetas de Argentina, anteojos y gorras. También se ubican en todo el trayecto los puestos de Aysa, que dan agua gratis, y baños químicos.

El clima acompañó durante todo el sábado. Foto Guillermo Rodriguez Adami

El marketing fue infaltable en un stand de comida y para eso recurrieron a un cartel donde nombraban a dos famosos: “¿Te enteraste lo de Wanda y L-Gante? Bueno ahora que tengo tu atención… compranos algo”.

También se ubican a lo largo de los 60 kilómetros puestos que dan agua gratis y baños químicos. Algunos son gratuitos y otros cuestan $ 50 o $ 100

Es un día soleado y no se vislumbra ninguna nube, a diferencia del año pasado que llovió un poco. Es difícil caminar debido al calor que hace.  

“El cansancio se siente sobre todo en los pies, pero al ir en grupo es más llevadero”, relata Nuria.

Nuria y su grupo hacen una parada en Morón, donde aprovechan para almorzar unas porciones de tarta. De esa manera recargaron energías para enfrentar el largo trayecto que todavía les faltaba aunque sin perder las esperanzas de que llegarían.

La importancia del cuidado del cuerpo es un punto clave para la peregrinación. Tal es así que hay stands donde toman gratis la presión, hacen chequeos de columna, ofrecen colchonetas para descansar y hasta dan abrazos -porque la salud emocional también es fundamental-.

“Abrazos gratis”, decía el cartel que se colgó Lautaro, un joven Boy Scout. “Damos abrazos para motivar a la gente a seguir adelante y mejorar los ánimos”, contó en diálogo con Clarín. El puesto está en General Rodríguez a 19 kilómetros de Luján.

Ese último tramo, aunque es agotador, está repleto de mucha fe entre los peregrinos. Es el último esfuerzo y la recompensa de llegar a Luján impulsa a los concurrentes a no bajar los brazos. 

Vislumbrar la Basílica y llegar a ella cree Nuria que la va a emocionar mucho. Allí los fieles descansan, compran y bendicen estampitas y rosarios, y sobre todo agradecen de corazón por arribar. Ese es un verdadero final.

MG