Juan Manuel Cerúndolo está de regreso: la lesión que se convirtió en pesadilla y que lo hizo vivir y jugar el tenis de otra manera

Juan Manuel Cerúndolo arrancó esta temporada con mucha ilusión, tras un 2021 en el que había sumado su primer título ATP en Córdoba, en febrero, había irrumpido en el Top 100, en octubre, y se había dado el gusto de jugar el Masters de la Next Gen en Milán, en noviembre. En el comienzo de este…

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Juan Manuel Cerúndolo arrancó esta temporada con mucha ilusión, tras un 2021 en el que había sumado su primer título ATP en Córdoba, en febrero, había irrumpido en el Top 100, en octubre, y se había dado el gusto de jugar el Masters de la Next Gen en Milán, en noviembre. En el comienzo de este 2022 continuó su ascenso y a fines de enero alcanzó su mejor ranking, el 79° lugar. Pero un recurrente problema en la cadera -que le provocó dos desgarros en el psoas y muchas molestias- frenó su progreso y transformó este año, que prometía ser muy bueno para él, en una pesadilla. Sin continuidad, fue perdiendo el terreno que había conquistado con tanto esfuerzo. Pero hoy lo peor parece haber quedado atrás y el porteño elige enfocarse en lo positivo y mira con optimismo hacia adelante.

“Si tuviera que elegir una palabra para resumir este 2022 sería aprendizaje. Este año aprendí muchas cosas y esta lesión me enseñó bastante, sobre todo a ver las cosas desde diferentes perspectivas”, le contó a Clarín en el Racket Club, horas después de vencer por un doble 6-2 a su compatriota Hernán Casanova, proveniente de la qualy, y meterse en los cuartos de final del Challenger de Buenos Aires.

“Me considero una persona realista. Miro todo, lo positivo y lo negativo. Y de ahí saco los pro y los contra y las conclusiones. Esta temporada tuvo muchas cosas negativas, más cosas malas que buenas, pero creo que siempre, de todo, se puede sacar lo bueno y se puede aprender”, continuó.

Cerúndolo había alcanzado en enero su mejor ranking, el 79° lugar. Foto Twitter @ChallengerBA

¿Cuál es el problema de Cerúndolo? Tiene un sobrehueso en la cadera, que le provocó dos desgarros en el psoas derecho: el primero, en un entrenamiento antes del ATP de Córdoba en febrero y el segundo, durante su partido de primera ronda en el Challenger de Murcia, en abril, que abandonó en el tercer set. Y también varias molestias en ese mismo músculo en los últimos meses. La última, a fines de julio, cuando se resintió de la lesión en las semis del Challenger de Tampere, lo obligó a parar casi dos meses (la semana siguiente al torneo finlandés, jugó sin sentirse bien en Cordenons).  

“Encima venía desde el año pasado con una tendinopatía del aductor de la pierna derecha y después del primer desgarro, se me produjo un snapping en el tendón del psoas (roce con el hueso). Cuando pasa eso se me traba la pierna, me produce una sensación rara, difícil de explicar y muy molesta, que no me dejaba jugar. Eso hacía que me lesionara cada vez que volvía”, relató el menor de los Cerúndolo.

Y agregó: “La lesión me agarró en el mejor momento de mi carrera, cuando venía en ascenso. Fue muy duro, porque tuve que volver atrás. Y volver a buscar todo lo que había logrado el año pasado, que fue tan difícil. Mentalmente, eso fue complicado. Pero creo que lo mental y lo físico en este caso van de la mano. El hecho de estar a una cancha y sentirte mal, te pone de mal humor y te saca de tu juego. Arrancás a hacer cualquier cosa y te sentís hasta un punto vencido, porque decís: ‘Así no puedo jugar’. Creo que fueron muy de la mano lo físico y lo mental en este proceso”.

Uno de los momentos más duros fue cuando le sugirieron que se sometiera a una operación en la cadera para solucionar el problema de manera definitiva. Entonces, buscó el consejo de otros tenistas que tuvieron lesiones similares y terminó recibiendo la ayuda de un ex top 3 del mundo. 

“Cuando me dijeron de la cirugía me asusté y me puse a averiguar mucho sobre ese tema. El único caso parecido que tenía en la cabeza era el de Milos Raonic. Pedí su número, le mandé un mensaje y él se portó fenómeno. Me ayudó. Hicimos una videollamada y me contó todo, qué necesitaba, cómo era la experiencia, lo que debería hacer, me pasó el nombre de su médico y eso me ayudó un montón. Le agradecí mucho. También hablé con muchos jugadores argentinos que habían tenido temas de cadera. Y en base a eso después nos dimos cuenta que no hacía falta operar, porque articularmente estaba todo bien, y que era algo más inguinal, más del tendón”, recordó. 

-¿Te costó manejar la frustración y la ansiedad?

-No fue fácil, sobre todo después de la primera lesión. Porque ahí quería volver rápido, pero cuando volví, me lesioné por segunda vez y ese fue un golpe muy duro. Yo antes pensaba mucho en el ranking, en los objetivos y me ponía mucha presión a mí mismo. Pero con la segunda lesión, me relajé y dije ‘Ya está, a este año lo voy a tener que tomar más tranquilo’. Entonces aproveché para mejorar cosas de mi tenis, pasé más tiempo con mis amigos, hice cosas que en otro momento de mi vida no hacía. Empecé a ir a ver jugar a mi hermana (Constanza, jugadora de Belgrano y de Las Leonas), cuando en mi vida había visto un partido de hockey. Y eso me ayudó a ir llevándolo bien.

-¿En algún momento pensaste en tomarte un descanso del tenis y enfocarte solo en recuperarte?

-Un poco lo hice, me aislé un poco del tenis. Yo antes era un obsesivo. Estaba siempre pendiente del ranking, de los resultados, miraba todo, challengers, ATP… Estaba todo el día pensando y hablando de tenis. En los últimos meses cambié un poco eso. No me gustaba hablar de tenis afuera de la cancha, llegaba a mi casa y me ponía a pensar otra cosa, casi ni miraba partidos, solo algunos ATP y los de mi hermano (Francisco, 27° del mundo). Igual, nunca perdí los hábitos del deportista de elite ni el profesionalismo. Todos los días iba al gimnasio a trabajar en la pierna y hacía tenis, parado, como podía. Creo que entrené demasiado, más que antes capaz, porque siempre estuvo en mi cabeza volver a competir. Pero cuando terminaba el entrenamiento, me olvidaba del tenis.

Los recurrentes dolores y molestias obligaron a Cerúndolo a adaptarse. Lesionado, no podía correr por toda la cancha como le pedía su estilo de juego muy defensivo. Pero esa necesidad terminó transformándose en algo positivo, porque lo obligó a hacer algunos cambios que venía postergando y que llevarán su tenis a un nuevo nivel.

“Fueron pequeñas cosas que fuimos incorporando y que me permiten ahora jugar más ofensivo que antes. Igual, era algo que tenía que hacer para poder competir en el nuevo nivel ATP en el que me estaba insertando. Cuando estaba sano y podía correr mucho, no lo necesitaba tanto, hasta que entré a jugar ATP, ahí realmente me di cuenta de que lo necesitaba. Entonces era algo que ya veníamos tratando de hacer, pero no era fácil porque mi juego natural es más defensivo y no se puede cambiar automáticamente. Con la lesión fue decir ‘Bueno, no queda opción’. Porque entraba a jugar, me dolía un poco la pierna y pensaba ‘Tengo que hacer algo más porque no puedo correr como siempre’, pero sentía que me faltaban elementos”, explicó.

“Hoy me siento muy bien con mi juego. Estoy más confiado con mi saque, con la derecha, con subir a la red, algo que antes no lo hacía y ahora lo hago más. Siento que tengo más recursos que antes”, aseguró.

En Buenos Aires, Cerúndolo está disputando su segundo torneo luego de un parate de casi dos meses. La semana pasada alcanzó los cuartos de final del Challenger de Villa María, Córdoba, y se despidió al caer ante Mariano Navone, luego finalista. Y este viernes, sobre el polvo de ladrillo del Racket Club, chocará con Facundo Bagnis por un lugar en las semis. Aunque el porteño, que llegó a caer hasta el 187° escalón del ranking y hoy está 178°, no piensa en resultados ni en títulos.

“Ahora no hay objetivos. A partir de la segunda lesión, que me mantuvo mucho tiempo afuera, todo lo del ranking y los torneos pasó a ser secundario. Lo principal es estar sano, como estoy ahora, y agarrar continuidad en el juego”, aseguró. “Todavía me falta un montón, pero hoy no me duele nada, me siento cómodo y voy agarrando cada vez más confianza. Y si puedo jugar varios torneos seguidos en lo que queda del año y recuperar el ritmo, el resto, veremos después”.