Messi y Sampaoli se vuelven a cruzar tras los cortocircuitos de Rusia 2018 y le suman morbo al clásico francés

Las dos ciudades más importantes de Francia exhibían sus contrates mucho antes de que el partido de fútbol entre Olympique Marsella y París Saint Germain pasara a lucir la etiqueta de “Le Classique”. Es un duelo nuevo y forzado. Que fue incorporando condimentos externos para forjar una rivalidad cada vez más tensa y violenta, con…

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Las dos ciudades más importantes de Francia exhibían sus contrates mucho antes de que el partido de fútbol entre Olympique Marsella y París Saint Germain pasara a lucir la etiqueta de “Le Classique”. Es un duelo nuevo y forzado. Que fue incorporando condimentos externos para forjar una rivalidad cada vez más tensa y violenta, con cruces de hinchadas en las afueras de los estadios y un clima de nerviosismo sin igual en la Ligue1.

No habrá un clima más hostil para Lionel Messi que el de este domingo (a las 15.45 de Argentina, por ESPN) en el imponente Velodrome. Un decreto gubernamental prohibió “el desplazamiento individual o colectivo” de aficionados del PSG entre las comunas de la región Ile-de-France y Marsella. En el documento firmado por el ministerio del Interior alertan que “los desplazamientos del PSG son frecuentemente una fuente de problemas de orden público” y que, por otra parte, “algunos” aficionados del Marsella “hacen frecuentemente prueba de su comportamiento violento”.

Es un clásico joven. En ese punto no encontrará comparación con los choques entre Newell’s y Rosario Central que Messi, Pochettino, Icardi y Di María miran por televisión. Tampoco con el Barcelona-Real Madrid que también se disputa el domingo y que supo enmarcar jornadas históricas de la Pulga.

Para el Olympique de Sampaoli será una chance ideal para intentar cortar el invicto del PSG y acercarse a la punta. Foto: AFP

La primera edición fue el 12 de diciembre de 1971 con victoria para el Marsella. Pero recién a inicios de la década del 90 tomó fuerza “Le Classique”.

La París ostentosa y glamorosa frente a la Marsella popular que cobijó a una gran porción de inmigrantes. Las diferencias de afuera fueron empujadas al fútbol desde los medios de comunicación.

Canal+, la señal que adquirió los derechos de televisación, alimentó la rivalidad, especialmente desde la voz de Bernard Tapie, empresario, político, actor y animador que durante 10 años además fue propietario del OM.

Fue bajo el mandato de Tapie que el Olympique consiguió su hito más grande al ganar la Liga de Campeones en 1991 venciendo en la final al mítico Milan. Por esos tiempos, Tapie era una mezcla de Guillermo Barros Schelotto y Ramón Díaz en la previa de cada choque con el PSG.

Vale aclarar que eran momentos en los que la diferencia favorecía al equipo de Marsella, que no solo dominaba a nivel doméstico sino también europeo.

Alcanza un dato para marcar los ciclos. El OM ganó en nueve ocasiones la Ligue1: 1937, 1948, 1971, 1972, 1989, 1990, 1991, 1992, 2010. El PSG también ganó nueve, pero siete de ellas en los últimos ocho años (1986, 1994, 2013, 2014, 2015, 2016, 2018, 2019, 2020) tras el arribo de capitales qataríes al club.

Fronteras afuera, son los únicos dos equipos franceses que ganaron títulos. Claro que el PSG sigue teniendo la espina de la Champions (el Marsella es el único del país que la ganó y también levantó la Intertoto en 2005) pero pudo coronarse en la Recopa de Europa 1996 y la Intertoto 2001.

Al clásico del domingo no hará falta agregarle condimentos forzados como hace un par de décadas. El año pasado, en la victoria por 1-0 del Marsella en el Parque de los Príncipes, el 13 de septiembre de 2020, unos cinco millones de telespectadores habían seguido el partido a nivel internacional y fue el pico para una temporada de Liga difundida por 55 cadenas en 208 territorio.

Messi y Di María, parte del condimento argentino en el clásico del domingo. Foto: AFP

Hay un detalle nuevo: llegó Messi. Ya el primer partido de Leo con el PSG, en Reims el 29 de agosto (2-0), alcanzó el récord de audiencia de la Ligue 1 en el extranjero con más de 14 millones de televidentes. Y vale un detalle: el domingo, día en el que en España chocan Real Madrid-Barcelona, la cadena Cuatro decidió difundir allí el clásico entre el Marsella y el PSG en vivo y en directo con comentarios del exdelantero Fernando Morientes, que jugó en Marsella (2009-10).

La cadena española tenía una referencia inequívoca de su competidor Telecinco, que transmitió el debut de Messi en Reims-PSG y fue el partido de fútbol de un campeonato extranjero más seguido de la historia de la televisión española, con promedio de 2,2 millones de televidentes y picos de casi 7 millones.

En Sudamérica, fue Brasil el primer país en apuntar la atención a “Le Classique”, difundido desde hace varios años, por la presencia de Ronaldinho primero y de Neymar más tarde en el club parisino. La prensa brasileña sigue también los resultados del Marsella por Jorge Sampaoli, que dirigió en Santos y Atlético Mineiro.

Un poco de amor francés

Para Argentina, la Ligue 1 nunca había ocupado un lugar central hasta esta temporada. Opacada por la Serie A de los 80 y 90, y la Liga de España en los 2000 y 2010, tomó un impulso impensado gracias a Messi.

“Todos verán la Liga francesa gracias a su presencia, pero también significa que la equidad se aleja“, se quejó Sampaoli cuando se concretó la sorprendente llegada de Messi.

“Está bueno que Leo llegue acá porque la Liga va a estar jerarquizada, pero en realidad también genera una gran diferencia de poder que también genera alejarse un poco de la justicia. Esto nos recuerda que el poder es más fuerte que la justicia, aumenta aún más la diferencia con otros clubes, ya que reclutaron al mejor jugador del mundo. Ojalá con el paso del tiempo todos los clubes con mucha historia, como el Olympique de Marsella u otros clubes importantes de Francia, tengan las mismas posibilidades que hoy tiene el PSG que cuenta con un poder económico que domina totalmente la historia del deporte futbolístico de este país”, cuestionó el DT.

Si el arribo de Messi potenció la visibilidad del torneo, el morbo que rodeará el reencuentro con Jorge Sampaoli tras el frustrante ciclo del entrenador en la Selección Argentina, echará leña en estas latitudes.

Escenas calientes del último clásico francés. Foto: EFE

No solo Messi se volverá a ver las caras con el casildense después de Rusia 2018, también Angel Di María quien cada vez que tuvo un micrófono enfrente se encargó de criticar al entrenador.

La mala onda con Sampa

“Sampaoli me dijo cosas que después no eran así. Me trataba como si fuese uno de los mejores y después me limpió en el Mundial sin darme explicaciones. Es una persona muy rara, empezó con todos muy bien y terminó con todos muy mal. Pasaron muchas cosas en el medio entre él y Beccacece, no había nadie que te guiara de la mejor manera. Fue una lástima porque era el último Mundial de Masche y se terminó yendo de la peor manera, porque teníamos jugadores para mucho más”, describió Fideo.

Puertas adentro, el búnker en Bronnitsy desató una interna feroz. Según retrató el periodista Ariel Senosiain en su libro “El Mundial es historias” hubo una fuerte discusión entre Messi y Sampaoli, con todo el grupo de jugadores de testigo.

“No nos llega lo que decís. Ya no confiamos en vos. Queremos tener opinión”, le dijeron los futbolistas al entrenador luego del durísimo 0-3 ante Croacia. Sampaoli replicó: “¿Opinión en qué?”, a lo que Messi retrucó: “En todo”.

Allí, la tensión fue en aumento. “¿Y ustedes van a armar el equipo, dirigir los entrenamientos?”, siguió el técnico. Y Messi aceleró: “Me preguntaste diez veces a qué jugadores querías que pusiera y a cuáles no, y nunca te di un nombre. Decime adelante de todos si alguna vez te nombré a alguien..”.

Messi y Sampaoli, desazón durante derrota ante Croacia en el Mundial de Rusia 2018. FOTO JUANO TESONE / ENVIADO ESPECIAL

El combo fue completo con la clasificación agónica ante Nigeria y la eliminación en octavos de final ante Francia. Desde ese día no se volvieron a cruzar.

Sobre el Mundial de Rusia, Messi dijo que fue “uno de los peores golpes” que le tocó vivir en la Selección, pero optó por no polemizar con Sampaoli. “Nos juntamos todos como grupo porque estábamos en una situación límite, nos íbamos. Iba a ser uno de los fracasos más grandes de la historia de la Selección. Nos unimos, nos dijimos las cosas como hacen los grandes grupos. Es algo normal que tiene que pasar también para la mejoría de un grupo”, explicó.

Al clásico del domingo, PSG llega como líder cómodo del torneo y consolidado en la Champions, aunque tratando de encontrar funcionamiento a su buena cosecha de puntos. Ganó nueve y empató uno en el certamen local, le sacó nueve puntos de ventaja a Lens, su escolta, y 10 al Marsella, que está tercero y tiene un partido menos.

En la conferencia de prensa de este viernes, le preguntaron a Sampaoli cuál era la fórmula para frenar a Messi. “Jugué contra Messi (sic), también lo dirigí. Sabemos que es el mejor jugador del mundo -admitió-, y por eso es un jugador muy difícil de controlar. Lo más importante será saber minimizar las individualidades que tiene el PSG. Tenemos que asegurarnos de que Leo esté lejos de nuestra meta. Si está cerca, todos sabemos que tiene la capacidad de hacernos mucho daño. La mejor forma de detener a un jugador así es controlando el juego”.

La mesa está servida. Esta vez los condimentos sobran. No hará falta sumar picante.

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