Un talento argentino que se lleva todo su know how a Estados Unidos por la situación que vive el país

Lucas Borrás, de 47 años, tiene una basta experiencia en el sector agropecuario.  Se graduó de Ingeniero Agrónomo en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y luego se doctoró en Ciencias Agropecuarias en la misma institución. Se fue a trabajar a Estados Unido pero años más tarde regresó a la Argentina como…

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Lucas Borrás, de 47 años, tiene una basta experiencia en el sector agropecuario.  Se graduó de Ingeniero Agrónomo en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y luego se doctoró en Ciencias Agropecuarias en la misma institución. Se fue a trabajar a Estados Unido pero años más tarde regresó a la Argentina como profesor de la Universidad Nacional de Rosario. Sin embargo, buscó la oportunidad de regresar al país norteamericano en un puesto en Corteva y no lo dudó.

“Es mucho más fácil mudarse cuando uno tiene 25 o 30 años, como fue la primera vez que me trasladé a Estados Unidos en 2003, cuando apenas había terminado el doctorado. Recuerdo que cumplí los 29 en California”, comentó Lucas. Por aquel entonces, se fue a trabajar en un proyecto referido a “tolerancia a stress hídrico en maíz” en la empresa Dupont. “Siempre construyendo experiencia en el manejo de cultivo y la respuesta de las plantas a distintos condicionamientos ambientales”,agregó.

California, Rosario e Iowa

Trabajó durante la primera etapa en Estados Unidos en Woodland y está cerca de Sacramento, en el centro norte del Valle Central de California. Por aquel entonces fueron dos años en Pioneer, tres años en Iowa State University, en Ames, y un año en Syngenta, también en Iowa,

En el 2008 de regreso en Argentina y comenzó a trabajar en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario.

Lucas Borrás en un maíz en plena exhibición a campo.

Arrancó como profesor adjunto y luego llego a ser titular de la Cátedra de Manejo de Cultivos Extensivos, Cereales y Oleaginosos. Asimismo, era Investigador Adjunto del Conicet, y luego Investigador Principal del referido organismo.

“Generamos un laboratorio en Rosario que armamos desde cero con otros investigadores. El equipo creció fuerte y en el laboratorio entre investigadores, becarios y técnicos reunimos 15 personas”, recordó Lucas sobre su trabajo en el país.

Pero más allá de los logros en la Argentina, desde fines del año pasado, con su esposa Brenda Gambin, quien tienen dos hijos, comenzaron a considerar un poco la situación de Argentina, y sobre todo, el futuro familiar. “Y teniendo en cuenta mi experiencia vivida en el exterior, sentimos que todo se complementaba como para buscar algunas alternativas”, dijo.

Brenda, también es Ingeniera Agrónoma y doctora en Ciencias Agropecuarias de la FAUBA, y en Rosario era profesora adjunta de la UNR e Investigadora Independiente del Conicet. “Trabajábamos juntos en el mismo laboratorio. Ahora se dedica a la adaptación de los chicos y algunos asesoramientos, con la idea de retomar su actividad profesional en los inicios del año próximo” comentó Lucas.

Con José Rotundo, otro argentino en el trabajo de campo.

Los objetivos en el trabajo

Una vez que se decidió irse de Argentina, como ya había trabajado en esta compañía cuando era Dupont, comenzó a contactar a la gente que conocía y desde mayo de este año dio un giro a su vida y se trasladó a Norteamérica para trabajar en el departamento de Farming Solutions & Digital (soluciones para el agro y soluciones digitales), de la empresa Corteva. Se dedica a la innovación, que no tiene directamente que ver con genética y generación de genotipos que es el fuerte de la compañía, sino con desarrollo de soluciones para el agro en forma más general.

Precisamente, el proyecto en el cual está involucrado hoy tiene que ver con las cuestiones de calidad de grano. “Optimización de manejo para maximizar la calidad de grano, para usuarios que son productores que abastecen empresas de procesamiento de granos como por ejemplo, Bunge y Cargill”.

“Toda la cadena de maíz para molienda seca depende mucho del genotipo y creemos que hay mucho para explorar en esta área, y que mucho tiene que ver con el manejo del cultivo para optimizar la dureza y la calidad del grano para molienda seca”, indicó.

Los productos tradicionales para molienda seca son los Corn Flakes de Kellogs, también la industria cervecera utiliza el producto de la molienda seca. En el caso de Argentina, para dar algunos ejemplos, son consumidores de molienda seca Quilmes y otras marcas de cerveza, y Arcor. para la polenta.

“En el trabajo hay gente muy diversa, es una empresa internacional y si bien obviamente la mayoría son norteamericanos hay de diferentes orígenes. Por ejemplo, mi jefe es argentino, Carlos Messina, y hay otro argentino más en el grupo, que es José Rotundo”, describió..

Además, mencionó que hay muchos estudiantes internacionales haciendo sus post grados e investigando en las universidades. “Hablando en general, en Estados Unidos hay mucha diversidad desde donde se captan todos los valores que sea posible. Y la investigación de la empresa se nutre de toda esa diversidad”, afirmó.

Las funciones

Lucas pasa el 75% del trabajo en la oficina, y 25% en el campo y/o laboratorio. “Mis tareas a campo son, por ejemplo, como hice esta semana, sacar muestras de grano de cada parcela para determinar calidad porque necesitamos algunos datos más específicos y para ello de cada parcela sacamos una muestra de algunas espigas, que luego son rotuladas, trilladas, pesadas para iniciar el proceso de análisis” detalla.

“Es importante resaltar que el grupo que quedó en la UNR (GIMUCE, Grupo de Investigación en Manejo y Utilización de Cultivos Extensivos) es altamente importante por las tareas que desarrolla para los sistemas productivos de la región, con una estructura de trabajo grande en términos de maquinaria propia, galpones, laboratorios, oficinas, y profesionales muy capacitados. Con Brenda sentimos el compromiso de apoyar lo máximo posible, y de continuar interactuando con proyectos que tenemos en común”, dice el Ingeniero Borras.

De vuelta al pago y con la familia

La familia de Lucas y Brenda se completa con dos hijos. Uno de dos años llamado Facundo, que pronto cumplirá tres, y Rocío, ya tiene 6 años. “Ella arrancó primer grado acá y le está costando porque todo es en inglés. Rocío está aprendiendo a leer y escribir mientras hace lo posible para entender a la profesora”, señaló-

“En la Argentina el año pasado tuvo dos semanas de clase en marzo 2020, que cuando comenzaron de vuelta en Argentina en abril 2021 nosotros ya estábamos acá. Cuando llegamos a Estados Unidos las clases estaban terminando y hasta que hicimos todos los papeles para anotarla en el colegio, las vacunas y todo eso se llevó mínimo un mes.

“Cuando terminamos el papeleo ya habían terminado las clases. Pero ahora, va bien evolucionando perfecto, le toca algo más difícil que al resto de la familia, pero le tengo fe que le va a ir bien”, dice el papá de Rocío.

Vivimos en Johnston que es como un barrio periférico de Des Moines, la capital del estado de Iowa, a 2 millas de la oficina, con lo cual “vengo todos los días en bici”.

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