El punto clave de la pelea entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner: cambios ahora o en noviembre

Este martes a la noche, Cristina Fernández de Kirchner cruzó una vez más los portones de la residencia presidencial de Olivos y mantuvo un encuentro con Alberto Ángel Fernández. Fue el reencuentro entre los compañeros de la fórmula del Frente de Todos luego de la reunión que habían mantenido, a solas, en el búnker de…

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Este martes a la noche, Cristina Fernández de Kirchner cruzó una vez más los portones de la residencia presidencial de Olivos y mantuvo un encuentro con Alberto Ángel Fernández. Fue el reencuentro entre los compañeros de la fórmula del Frente de Todos luego de la reunión que habían mantenido, a solas, en el búnker de la coalición gobernante el último domingo, cuando supieron que perdían las Primarias en la provincia de Buenos Aires y en el resultado final a nivel país.

La charla de este martes volvió a ser tensa: la vicepresidenta le pedía al jefe de Estado definiciones ya. Esto es, cambios en el Gabinete para cambiar el rumbo de inmediato.

Así, correspondía los dichos públicos de uno de los caciques de La Cámpora -y ministro de Axel Kicillof- Andrés “Cuervo” Larroque quien, en declaraciones radiales, habia reclamado cambios “como en 2009 y en 2013”, cuando luego de las derrotas electorales de esos años, ingresaron al gobierno kirchnerista Aníbal Fernández y Amado Boudou, y Jorge Capitanich y Axel Kicillof, respectivamente.

Pero no hubo acuerdo: Alberto Fernández le dio el “sí” pero no de inmediato, el Presidente quería hacer los cambios en noviembre, luego de las elecciones generales de ese mes. No hubo acuerdo y la vicepresidenta se fue desairada en sus pedidos de cambiar ya no solo los nombres sino el rumbo económico.

Es más: los actos de este lunes de Alberto sentando a su lado a Matías Kulfas (el apuntado ministro de Producción) y el del miércoles con Martín Guzmán como principal orador delante de los gobernadores, terminaron de hartar a Cristina y Máximo Kirchner, quienes señalan a esos dos funcionarios como los responsables de las medidas económicas que llevaron a la derrota electoral del último domingo.

El efecto de ese desacuerdo entre las dos primeras autoridades nacionales fue inmediato: hacia el mediodía de este miércoles, el Presidente se enteró por la televisión de que Wado De Pedro, su ministro del Interior, había puesto su renuncia a disposición.

Luego, como en catarata, siguieron los ministros de Cultura, Ciencia y Tecnología, Tristán Bauer y Jorge Salvarezza, y las titulares del Pami y de la ANSES, Luana Volnovich y Fernanda Raverta. Todo el kirchnerismo vaciaba así al Poder Ejecutivo.

Jorge Ferraresi se esforzaba, por canales informales, en rechazar que se hubiera sumado a las renuncias masivas. “Yo le puse a disposición la renuncia a Alberto el lunes, era lo que correspondía”, dijo a gente de su confianza. Lo mismo había hecho Juanchi Zabaleta, otro fiel albertista.

Fernández se recluyó así con su entorno, como en todas las situaciones críticas que atravesó en los últimos tiempos. Santiago Cafiero, su jefe de Gabinete y el máximo apuntado por CFK; sus secretarios Juan Pablo Biondi y Julio Vitobello y el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis. A ellos se sumaron los cuestionados Kulfas y Guzmán más Cecilia Todesca, la vicejefa de Gabinete de Cafiero, alguien que sí es bien considerada por Cristina.

Allí repasaron todos los sucesos de las últimas horas, incluyendo el desayuno que Alberto había mantenido con Sergio Tomás Massa el martes a la mañana. El Presidente habló de forma cruda y directa con el titular de la Cámara de Diputados, quien era señalado como la carta preferida de Máximo Kirchner para la crisis: que el de Tigre se hiciera cargo, de forma inmediata, de la Jefatura de Gabinete y tener así bajo su influjo el Ministerio de Economía. Luego, Massa acompañó al Presidente a una actividad en Almirante Brown, con intendentes, y volvieron juntos en el helicóptero presidencial.

Massa volvió a aparecer por la Casa Rosada este miércoles cuando las renuncias alteraban el ánimo de todos los funcionarios de la Casa de Gobierno. En el campamento massista, decían que era la figura para contemporizar en este momento de crisis interna del Frente de Todos. Pero en el albertismo lo saben a Massa alineado en las jugadas con Máximo Kirchner y referenciado también en movimientos de Cristina. Desde allí, el presidente de Diputados dio la orden de llamar a una reunión de los funcionarios del Frente Renovador para definir la conducta a seguir; o sea, si acompañaban o no, la movida kirchnerista de forzar medidas.

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