Manu Ginóbili, hoy: en familia, viajando sin parar y jugando a todo menos al básquet

Si para muchos el retiro o la jubilación es finalmente el momento propicio para descansar, es porque para otros no lo es. Del lado de los que se suben a una nueva montaña rusa en la vida se para Manu Ginóbili. Por supuesto, tiene los recursos para hacerlo. Se los ganó en más de 20…

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Si para muchos el retiro o la jubilación es finalmente el momento propicio para descansar, es porque para otros no lo es. Del lado de los que se suben a una nueva montaña rusa en la vida se para Manu Ginóbili. Por supuesto, tiene los recursos para hacerlo. Se los ganó en más de 20 años como profesional y en 16 en la NBA, en la que consiguió la friolera de cuatro anillos, más que muchísimos cracks de toda la historia. Hoy, Emanuel David disfruta.

¿Será el hombre más feliz de la Tierra?

El 27 de agosto de 2018 el escolta argentino anunció su retirada del básquet. Los fans que lo acompañaron durante dos décadas lloraron como tal vez nunca lo vuelvan a hacer y fue, tanto para ellos como para el protagonista, tiempo de volver a empezar. Y para Manu lo fue en forma total.

Porque al bahiense no le picó el “bichito” de mantenerse en actividad desde otro costado. Pasó, sí, un par de veces por algún entrenamiento de sus San Antonio Spurs, pero no más que de visita. Ni siquiera, como supo hacer Tim Duncan, se involucró en algunas prácticas desde adentro del parquet. En definitiva, no se convirtió en una suerte de Pablo Prigioni (hoy ayudante del staff de Minnesota Timberwolves), algo que bien podría haber hecho.

Agosto 2019. Un paseo por Canyon Lake, Texas, después de disfrutar de las playas de Hawaii y Costa Rica.

Tampoco le agarró la curiosidad de probar suerte en la “front office”, como se conoce a la pata ejecutiva de las franquicias que se encargan de llevar adelante las operaciones de básquet.

¿Qué hizo, entonces? Se dedicó a disfrutar de la familia, de los amigos, a compartir los miles de momentos con sus hijos que el profesionalismo y las giras no le permitían. No se embarcó en ningún proyecto laboral más allá de haber participado en algunas publicidades; la última, para HBO por el lanzamiento de la película Space Jam 2.

“No me pongo plazos en cuanto a algo productivo, tipo trabajo. Estoy tan bien así que ni se me cruza en la cabeza”, ha razonado. En cambio, empezó a practicar otros deportes y, sobre todo, a viajar

Loco por la bicicleta. Hace un año hizo 40 kilómetros por primera vez y tardó apenas una hora y media. Al poco tiempo, fue por más: 50 kilómetros en una hota y 50 minutos y terminó agotado.Fotos: Instagram

“Durante muchos años hice todo al mango y sin pausa. Desde que me retiré estoy muy tranquilo, dedicado 100% a mi familia y a cositas que antes no podía, como hacer cosas de la escuela con los chicos, ir a pasar los tres meses de verano a Argentina, comer lo que quiero cuando quiero, sin pensar de más”, le contó Manu a sus amigos Nicolás Laprovittola y Germán Beder, poco después de retirarse, en el podcast “Hola, qué tal? Cómo estás?”.

Al día de hoy, las fotos que copan su cuenta de Instagram son prácticamente todas en alguna actividad o paseo. Si algún desprevenido “pinchara” en su cuenta sin saber de quién se trata, bien podría confundirlo con algún bloguero de viajes.

Disfrutar de un retiro viajando por el mundo con la familia, sin obligaciones. El sueño del pibe. En este caso, de ese que alguna vez colonizó las redes como “el pibe de 40” cuando seguía sacándole viruta a los parquets de la mejor liga del mundo.

Al mejor estilo Iván de Pineda

Desde que dejó de jugar (es decir desde la “offseason” o el receso de mediados de 2018, un par de meses antes de anunciar efectivamente el retiro), Ginóbili subió a su cuenta material desde una veintena de lugares distintos.

Muchos cerca de San Antonio, en distintos parajes del estado de Texas, como las localidades de Seguin o el Canyon State Park o Austin, adonde se acercó a disfrutar de la Fórmula 1, pero también otros más lejanos.

Ninguno tanto, claro, como China, adonde viajó a ver el Mundial 2019 que terminó con Argentina subcampeón y su histórico abrazo con Luis Scola. Porque la Selección también le supo marcar agenda en algún momento. En aquel entonces tenía que viajar al país asiático por algunos compromisos comerciales, pero también aprovechó para verl al equipo, pasar un rato con los jugadores y también pasear, claro.

Del atardecer en canoa en Monte Hermoso al paseo por un bosque de secuoyas en California. Yendo de viaje de estudios con sus hijos y un poco de esquí en Denver. Celoso de su intimidad, siempre cuida que no se vea el rostro de los chicos.Fotos: Instagram

Lo mismo hizo en la previa a los últimos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, cuando se trasladó hasta Las Vegas y vistó al plantel encabezado por Sergio Hernández.

Sin repetir y sin soplar, un rápido repaso por otros sitios donde estuvo Manu: en California pasó por las instalaciones de SpaceX, Big Sur y Yosemite. También anduvo por Nueva York, Washington DC, Seattle, Colorado Springs y Hawaii. Fuera de los Estados Unidos, en tanto, Ginóbili también pasó por Vancouver (Canadá) y Costa Rica, este último uno de los sitios que más le gusta.En la última temporada aprovechó para visitar Denver, ir a esquiar y visitar a Facundo Campazzo, quien tomó la posta argentina en la NBA con la camiseta de los Nuggets. 

Y claro, Manu se encargó de disfrutar como tal vez nunca lo había hecho distintos parajes de Argentina. Al cabo, se había ido del país en 1998, con apenas 21 años y sin los recursos con los que cuenta ahora. Así, suele pasar las Fiestas en Bahía Blanca (donde por ejemplo se embarcó en el estuario por primera vez a sus 41) y Monte Hermoso, donde prácticamente se radica entre noviembre y febrero.

Allí no solo está con Many y sus hijos (Dante, Nicola, que son mellizos, y Luca) sino que también pasa tiempo con sus padres (Jorge, aunque todo el mundo lo llama por su apodo, Yuyo, y mamá Raquel) y sus hermanos, Leandro y Sebastián. Y lógicamente recibe a sus amigos de la infancia. Todo en “modo vacaciones”.

Y en el país visitó también Villa Ventana (cerca de Tandil), las Cataratas del Iguazú (de las que se convirtió incluso en embajador), Puerto Pirámides en Península Valdés y Río Ceballos (Córdoba), este último junto a su amigo Fabricio Oberto.

¿El lugar más curioso por el que pasó? Tal vez haya sido la colonia de murciélagos más grande del mundo, que está justamente en su “hogar” texano de San Antonio. 

Otros “vicios”

Poco tiempo ocupa el básquet en la vida post retiro de Ginóbili. Sigue algunos de los partidos decisivos de la NBA y durante la temporada sí suele consumir los que juegan los argentinos, como así también algunos de los que participan en Europa, pero no mucho más. Aunque no deja de estar al día y hacer gala de su conocimiento: con sus amigos arma trivias y suele ganar bastante seguido.

Por momentos solo, y en Argentina con Oberto, así como también con Duncan en Estados Unidos, despuntó el que se convirtió en su nuevo “vicio”: la bicicleta. Esa actividad y el tenis son las que Manu adoptó desde su alejamiento del básquet. De una manera mucho más lúdica, claro. Aunque ese ser interior competitivo siempre aflora en algún momento, está muy lejos de los tiempos del profesionalismo.

Juntos a la par. Festejo doble en Costa Rica para Manu y Many que cumplen años el mismo día. Postal y abrazo en Big Sur, California. Y caminata en Colorado Springs.Fotos Instagram

Al deporte de la raqueta se lo tomó con la suficiente seriedad como para tomar clases y ambas disciplinas, junto con una dieta que prácticamente no ha variado de la que ponía en práctica en sus tiempos de profesionalismo, lo ayudan a sostener un excelente estado de forma aunque ya casi no haga más gimnasio.

“En Argentina he estado 3 meses y durante un mes y medio no hice absolutamente nada más que estar en la playa, con mis amigos, con mis hijos, y lo único que hacía era correrlos un poco en la arena. Y no sentía la necesidad imperiosa de decir ‘tengo que entrenarme, tengo que sacarme esto de adentro'”, le dijo en su momento a Oberto cuando el expivote lo convocó a hablar sobre la vida después del básquet en el documental Reset.

“Cuando llegué lo extrañaba; quería salir a andar en bici, jugar al tenis… Pero no siento la necesidad desesperante de andar en moto por el desierto. Estoy mucho más tranquilo en eso”, completó.

Y dejó toda una declaración de principios. “Descubrí que el tenis me divierte mucho; lo de la bicicleta, más allá de estar al aire libre, también es para estar en forma. Una vez que juego quiero ganar, y te vas pinchando con tu amigo, seguro que querés ganar -admitió-, pero no necesito tres horas de preparación antes, movilidad articular, kinesiólogo después, ver videos de lo que hice mal y bien en mi partido de tenis… Esas son cosas que terminaban de cargarte de información. Ahora estoy disfrutando todo lo otro y no tengo planes inmediatos de cambiar nada“.

Con los compañeros de la Generación Dorada se volvió a ver todo lo que no pudo durante años. Con Parker y Duncan se ve seguido, especialmente con Tim, que bicicletea con él. Y un banana boat para disfrutar de unas vacaciones compartidas con los Spurs. Fotos: Instagram

Y lo bien que hace, en definitiva. Manu Ginóbili disfruta su “jubilación temprana”, como él mismo bromea en su “bio” de Twitter. Y al verlo, ¿cómo no ponerlo de candidato a ser el hombre más feliz de la Tierra?

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