Caso Nisman: la fiscalía empieza a analizar la pericia sobre los equipos de Diego Lagomarsino

Esta semana, la fiscalía de Eduardo Taiano comenzará a analizar un prueba clave en el expediente que investiga la muerte de Alberto Nisman, que la justicia ya determinó como un homicidio. Se trata de una pericia tecnológica sobre 200 equipos informáticos secuestrados en su mayoría de la casa de Diego Lagomarsino, y de las viviendas…

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Esta semana, la fiscalía de Eduardo Taiano comenzará a analizar un prueba clave en el expediente que investiga la muerte de Alberto Nisman, que la justicia ya determinó como un homicidio. Se trata de una pericia tecnológica sobre 200 equipos informáticos secuestrados en su mayoría de la casa de Diego Lagomarsino, y de las viviendas de los policías Luis Muiño y Rubén Benítez, acusados como encubridores.

Teléfonos celulares, discos externos, pendrives, una playstation, computadoras, son sólo algunos de los elementos que fueron peritados por el área de Ciberdelincuencia de la Gendarmería Nacional. El trabajo demandó 24 meses, y contó con la intervención de peritos de parte. La fiscalía podrá iniciar el análisis porque la semana pasada la Corte Suprema de Justicia rechazó las objeciones que los abogados de Lagomarsino mantenían desde hace más de un año.

Además, el próximo mes concluirá la primera ronda de declaraciones testimoniales de una veintena de espías: en la fiscalía de Taiano se encuentran rearmando el rompecabezas de las últimas horas con vida del titular de la UFI AMIA, qué espías estaban en funciones en aquel momento, las razones de los compulsivos intercambios de mensajes entre ellos mientras Nisman yacía muerto en su baño sin que nadie lo supiera todavía, y la sugerente activación de un grupo de celulares en la zona, entre otros aspectos.

Un explosivo intercambio de llamadas telefónicas y mensajes entre agentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y el Ejército fueron un primer disparador. Esas compulsivas comunicaciones ocurrieron durante las horas en que Alberto Nisman estaba muerto, pero aún nadie lo sabía. O sí, y esa es la pregunta que se hacen los investigadores. Para comprenderlo, Taiano está por concluir las reuniones con una veintena de agentes de la AFI, y luego avanzará sobre otro lote de espías. En total, escuchará a 89 testigos.

Las medidas se dan en el marco de la  resolución del juez Julián Ercolini que recibió confirmación por parte de la Cámara federal porteña. Allí sostuvo que la muerte del fiscal Nisman “no obedeció a un suicidio y habría sido producida por terceras personas y en forma dolosa”, ya que “existió un plan para terminar con la vida” del fiscal “con el arma de Diego Lagomarsino”. Por ahora, los autores siguen siendo desconocidos y se investiga si responden al mundo de los servicios de inteligencia.

Para los investigadores, centrarse en el rol de los agentes de la AFI y un grupo de ex espías ya desvinculados de la Agencia, es determinante. Esa pista se sigue por una “explosión de llamados previos a la muerte de Nisman, llamados cerca de la casa de Lagomarsino el 17 de enero y la cercanía de otros servicios en la zona de Le Parc”.

En aquellas líneas asignadas a agentes de menor categoría figuran llamando a sus superiores, y éstos a su vez a la cúspide de la AFI. Hubo llamados a Jaime Stiuso, el ex poderoso agente de la SIDE que había sido despedido pocos meses antes. Pero también se registraron llamados al enemigo interno de Stiuso, Fernando Pocino, el ex Director de Reunión Interior de la AFI.

La fiscalía encargó el entrecruzamiento de contactos y llamadas entre el momento en que Alberto Nisman presentó la denuncia contra Cristina Kirchner por le supuesto encubrimiento del atentado a la AMIA a través del pacto con Irán, el 14 de enero, hasta que fue hallado muerto, cuatro días después.

Comparando el movimiento de esas líneas un año antes se observó que durante los doce meses previos a aquel día nunca hubo ese nivel de llamados en cercanías al edificio Le Parc. Fueron más de cien comunicaciones en pocas horas.

El entrecruzamiento de los miles de llamados también reveló que ese domingo 18 de enero, temprano por la mañana, en la zona de Puerto Madero había entre cinco y diez agentes de inteligencia, cuyos movimientos no tuvieron “mucha normalidad”, señalaron a Clarín fuentes judiciales.

Además de los espías operativos, el conjunto de llamados analizados también tenía otros destinatarios. Muchos de los agentes que serán citados llamaron a Juan Martín Mena, entonces mano derecha de Oscar Parrilli en la AFI y actual viceministro de Justicia.

Algo que también buscará dilucidar la fiscalía son las llamadas de Parrilli a secretarios de la Presidencia aquel día.

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