Derrota del Frente de Todos en la Provincia: de la euforia inicial a “un clima de velorio”, el traspié que nadie vio venir

De la euforia y el optimismo contenido del inicio de la jornada a la desazón, sin escalas. Pasadas las 21.30, cuando se conocieron los resultados el hermetismo se apoderó del Complejo Cultural C, donde el Frente de Todos montó su búnker. Los funcionarios y voceros del Gobierno, que al principio de la noche, hablaban de…

derrota-del-frente-de-todos-en-la-provincia:-de-la-euforia-inicial-a-“un-clima-de-velorio”,-el-traspie-que-nadie-vio-venir

De la euforia y el optimismo contenido del inicio de la jornada a la desazón, sin escalas. Pasadas las 21.30, cuando se conocieron los resultados el hermetismo se apoderó del Complejo Cultural C, donde el Frente de Todos montó su búnker. Los funcionarios y voceros del Gobierno, que al principio de la noche, hablaban de una victoria por encima de los siete puntos en la Provincia, el principal distrito electoral del país, dejaron de contestar sus teléfonos. El oficialismo nacional y bonaerense chocó en su carrera para para volver a ganar una elección en la Provincia, que le es esquiva desde 2005.

Ya está definido, nos ganan“, reconocieron dirigentes del Ejecutivo que se referencian en el cristinismo. Fueron los primeros en dar la cara. En el oficialismo aspiraban a que la boleta que encabezaba Victoria Tolosa Paz y Daniel Gollan sirviera para cimentar una victoria a nivel nacional o por lo menos para matizar el impacto de la derrota. Dos horas antes, los candidatos habían celebrado con Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Nicolás Kreplak en un búnker partidario de La Plata. Así de grande fue el error de cálculo del Gobierno. En la Provincia, el oficialismo perdió en 7 de las 8 secciones electorales: solo mantuvo una ventaja en la tercera, su principal fortaleza.

El cronograma de conferencias de prensa, que hasta entonces siempre habían compartido en el búnker referentes de los tres principales socios del oficialismo -el albertismo, el massismo y el cristinismo- se interrumpió. Ningún otro funcionario de primera línea se acercó hasta la carpa de prensa montada sobre la avenida Corrientes.

Dos horas después, a las 23.30, los máximos referentes del Frente de Todos y los candidatos en Provincia y Ciudad mostraron lo que hasta este domingo, era -según el propio oficialismo- el principal activo del Frente de Todos, sobre todo en la Provincia: la unidad. El presidente Alberto Fernández fue el único que habló.

La derrota en la Provincia quemó todos los papeles del oficialismo, que justificaba los triunfos de Sergio Massa en 2013; de María Eugenia Vidal, en 2015; y de Esteban Bullrich, en 2017; por un peronismo dividido.

Las explicaciones fueron casi idénticas a las que ensayaron la administración de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal en agosto de 2019. “Fallaron todas las encuestas, las nuestras y las de ellos”, señalaban. Lo mismo dijo un candidato a diputado bonaerense, que se ilusionaba con los primeros números que manejaban en el oficialismo y que le hubiera permitido al FDT sumar 18 legisladores en la Cámara Baja. “Nos comimos la curva“, se sinceró otro dirigente de peso bonaerense.

En el kirchnerismo justificaban la diferencia a favor de Juntos sobre todo por el el impacto de las fotos de Olivos. “Las encuestas mostraban un 97 por ciento de indignación. Que se hagan cargo ellos“, razonaban. Se referían a los dirigentes que responden a Alberto Fernández y a Santiago Cafiero, jefe de Gabinete y jefe de campaña nacional. Así fue, en parte. El jefe de Estado fue el único orador de la noche en el interior del búnker; con un discurso breve, en el que convocó a la militancia para ganar en los comicios generales. “En noviembre vamos a dar vuelta la historia”, se entusiasmó el Presidente, que también reconoció errores. Entre los asistentes se multiplicaban las caras largas. “Era un velorio”, se sinceró un asistente. 

No hubo, en cambio, reproches para el trabajo de los intendentes durante la campaña electoral. En lo inmediato, tampoco hubo críticas a la elección de Tolosa Paz, una candidata con relativo conocimiento, como primera candidata nacional. “A (Diego) Santilli tampoco lo conocían en la Provincia”, explicaban. Descartaban también que el hecho de una interna competitiva hubiera empujado los votos de la oposición.

Tolosa Paz paso de celebrar eufórica frente a la residencia del gobernador al silencio. En su entorno aseguraban -poco antes de que los números se hicieran oficiales- que los gestos triunfalistas eran para celebrar la victoria de la lista que auspiciaba en su pago chico, La Plata, frente a la del ex intendente Pablo Bruera. “El Presidente ha sido claro y contundente: escuchar el mensaje de las urnas. Desde mañana va a haber un equipo para resolver ese mensaje”, dijo en declaraciones a C5N, al dejar el búnker. 

Para ejemplificar la dureza de la virtual derrota en el principal bastión electoral del peronismo desde el cristinismo exponían los números en Bahía Blanca, donde Juntos triplicó la diferencia de 2019. Esa ciudad fue la elegida por Máximo Kirchner para encabezar el cierre de campaña bonaerense. Anoche, el líder de La Cámpora llegó al búnker con Kicillof y Cristina Kirchner.

Cerca de Kicillof también ensayaron una autocrítica, aunque parcial. “Tenemos que revisar qué nos faltó y qué de nuestro laburo la gente no comprendió”, explicaron.

El impacto de la derrota bonaerense en las PASO también dañó seriamente las aspiraciones del gobernador para conseguir la mayoría en el Senado de la Provincia, donde Juntos es mayoría.

La Cámpora no mostró a lo largo de la campaña el músculo militante que mostró hasta 2019. Esa tarea fue ocupada todo el año por el Movimiento Evita y el resto de las organizaciones sociales que forman parte del Ejecutivo. Anoche no fue la excepción. Esa observación que se repitió en el cierre de campaña en Tecnópolis, el jueves, ayer desapareció . “Es nada más que folclore”, decían.

Algunos de los dirigentes del oficialismo con llegada a los barrios más postergados del Conurbano argumentaban que era necesario comprender la gravedad de la crisis económica y social, que ve a la clase dirigente escindida de sus problemas. Piden evitar los cimbronazos internos, más presencia del Gobierno en el Conurbano y “no enojarse”.

Algunos intendentes del peronismo que se acercaron hasta Chacarita se ilusionaban con una diferencia a favor de 6 y 7 puntos, traccionada por el resultado en la tercera sección electoral. Sí veían una diferencia más ajustada en la primera sección. Allí también la victoria de Juntos se hizo sentir. Imaginaban un crecimiento de cara a las elecciones generales de noviembre. Ahora, el escenario será distinto.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA