¿Sólo una leyenda? La historia de la chica muerta que va a bailar

Es una leyenda que circula en varias ciudades y que todas la toman como propia. Comienza en un boliche, con un chico que conoce a una chica y se gustan, por lo que le podría pasar a cualquiera. Las leyendas urbanas son relatos fantásticos que le sucedió a alguien, en algún lugar, en algún momento, pero nunca…

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Es una leyenda que circula en varias ciudades y que todas la toman como propia. Comienza en un boliche, con un chico que conoce a una chica y se gustan, por lo que le podría pasar a cualquiera.

Las leyendas urbanas son relatos fantásticos que le sucedió a alguien, en algún lugar, en algún momento, pero nunca al que lo relata.

En el medio rural, los relatos tienen un sentido de tradición fuerte relacionado con los ancestros, hacen a la sabiduría popular y el patrimonio de un poblado, y en general, son de público conocimiento.

En las ciudades las leyendas urbanas pasan de boca en boca a gran velocidad, se difunde una fábula que circula con tantas versiones como persona que las difunda.

Hay que tener en cuenta además, que cada intérprete hará de su historia los retoques que considere necesarios para atrapar al escéptico público citadino.

La leyenda de la Mujer de la Campera puede haber sucedido en Buenos Aires, Resistencia o en Sáenz Peña.

Recopilando las distintas versiones, la leyenda sería la siguiente:

Se dice que una noche dos amigos salieron a bailar a un boliche y uno de ellos conoció una chica, muy linda y atractiva, con quien tuvo relaciones sexuales esa misma noche y posiblemente en el mismo lugar.

Al volver a ver a su amigo le dijo que la chica estaba muy fría, pero ese detalle pasó inadvertido. En esta parte de la historia, el relator tendrá que desplegar su arte para mantener el gancho, dado que la pista es muy obvia.

Al salir de la discoteca los chicos acompañaron a la joven hasta su casa y le prestaron una campera, porque ella tenía frío. Se despidieron y no recordaron pedirle la campera; cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde y pensaron en ir al día siguiente.

Al otro día fueron hasta su casa, llamaron a la puerta y salió una mujer de unos 50 años. Preguntaron por ella y la mujer les dijo:

-¿Cómo se atreven a hacerme esa broma? Mi hija está muerta hace 3 años.

Los muchachos no le creían y la mujer les mostró una foto de su difunta hija, que efectivamente era la chica fría y hermosa que habían conocido la noche anterior.

Aterrados pero curiosos, los chicos fueron enseguida al cementerio, y vieron a lo lejos una campera colgada, que era la misma que la noche anterior le habían prestado al fantasma de la joven.

La levantaron de una lápida en donde estaba apoyada, y descubrieron en el panteón la foto de la chica que habían conocido la noche anterior.

¿Y quién no ha conocido o salido nunca con un muerto?

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