Leon Bridges, o cómo hacer soul en el siglo XXI: un disco nacido en la noche y lejos de la complacencia

Hay algo de autenticidad en los artistas que entregan obras de calidad, con un nivel de expresionismo que se refleja en el gusto del gran público a nivel mainstream y que, al mismo tiempo sostienen su ego en una pequeña jaula y su timidez al frente de sus expresiones cuando las luces le dejan de…

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Hay algo de autenticidad en los artistas que entregan obras de calidad, con un nivel de expresionismo que se refleja en el gusto del gran público a nivel mainstream y que, al mismo tiempo sostienen su ego en una pequeña jaula y su timidez al frente de sus expresiones cuando las luces le dejan de apuntar. Leon Bridges es uno de ellos.

Nacido en Atlanta, la capital del estado de Georgia en los Estados Unidos, hace exactamente 32 años y 10 días, ganador de un Grammy en 2019 por su interpretación del tema Bet Ain’t Worth the Hand, Bridges siempre se mostró como un compositor e intérprete sólido.

Y si dicen que el tercer disco de una trayectoria es aquel en el que realmente se ve reflejada la verdadera condición de artista con proyección, ahora, con la salida de su tercer disco Gold-Diggers Sound, sucesor de Coming Home (2015) y Good Thing (2018), el cantante ratifica estar en la ruta indicada.


Con su tercer álbum, Leon Bridges ratifica su condición de referencia del soul, en la actualidad, a la vez que amplía el horizonte de su búsqueda. Foto Prensa Sony Music

Desde su aparición en la escena, en 2014, su crecimiento como intérprete lo llevó a lugares de sensualidad prominente y un manejo de la seducción clásico del R&B, género en el que más cómodo lo sienten quienes trabajan en el área de marketing de su sello a la hora de vender su música.

Gold-Diggers Sound es un disco corto y conciso, aterciopelado y cero ingenuo. Bridges ya no vende la imagen complaciente de sus comienzos, en la que premiaba la elegancia y los colores pastel, remitiendo a los cantantes románticos de los 50’s. Hoy su encare es definitivamente menos inocente, y más sensual.

Gestado en comunidad, entre juergas, borracheras y semanas sin horarios, en el bar clandestino y el estudio de East Hollywood, California, que le da nombre, Gold-Diggers Sound fue producido por Ricky Reeds (ganador de Grammys y productor de Jason Derulo, Bomba Estéreo, Twenty One Pilots, etc).

Además, cuenta con participaciones del multifacético Terrace Martin y el pianista Robert Glasper; un escenario perfecto para mostrar la musicalidad actual de Bridges que pareciera estar a punto caramelo.

-Se suele decir que el tercer disco es el que define la carrera de un artista ¿Cómo te sentís respecto de Gold-Diggers Sound?

-Creo que este disco es definitivo en mi carrera. Es un reflejo de mi crecimiento y evolución como artista.


Leon Bridges califica a “Gold-Diggers Sound” como un álbum definitivo para su carrera. Foto Prensa Sony Music

-Nombraste al disco a partir del lugar en el que lo escribiste y ensayaste. ¿Podrías describir la energía que experimentaste en esas sesiones?

-¡Totalmente! Diría que fue una experiencia espiritual de esas que, cuando escuchás los resultados, te llevan nuevamente a esos procesos creativos. Básicamente, todas estas canciones salen de improvisaciones y zapadas. Muchas de esas veces éramos varios músicos en una sala intercambiando ideas entre todos y sintiendo la energía de cada uno.

Improvisamos mucho hasta que encontrábamos secciones en las que nos quedábamos “atrapados”. Eso es lo que amo de estas canciones; son muy particulares para mí. Es algo que ningún otro artista podría componer. Es un material muy personal.

-Hablando de las dinámicas de estas sesiones ¿Improvisabas también letras y melodías?

-Durante este proceso, normalmente la banda crearía cierta vibra o sonido y ahí yo comenzaría a cantar incoherentemente sobre eso. A veces una frase, alguna letra que surgía era tomada para desarrollarla luego. De algún modo, dimos forma al concepto de las letras de esa manera.

-Tu éxito se basó en un sonido en especial, pero también en una imagen particular. ¿Qué hacés para seguir siendo exitoso y seguir evolucionando al mismo tiempo?

-Este álbum es un balance de eso. Es muy difícil para mí escribir estas canciones tan personales e intentar no dar demasiado de mi intimidad, y que eso no me afecte. Algunas de las mejores canciones del mundo son externamente muy pegadizas y agradables de escuchar, pero internamente su mensaje puede ser algo mucho más complicado.

-Este disco es muy nocturno, muy adulto.. ¿Cómo influyó tu crecimiento en esta nueva manera de encarar tu música?

-¿Sabés? Siento que en este viaje hubo un poco de todo. Momentos de esos en los que la creatividad y las ideas fluyen, y otros en que me cuestiono mis habilidades para escribir canciones.

La belleza de este disco yace en que es muy colaborativo. Fui capaz de balancear ideas con otros músicos muy creativos. El disco se siente nocturno porque precisamente fue hecho de noche.

-Hiciste muchas colaboraciones de renombre ¿Qué es lo más valioso que te aportaron esos intercambios?

-De trabajar con tantos artistas tan distintos entre ellos, lo que obtenés es sabiduría. Cuando estoy en esas situaciones de trabajo, observo con mucha atención cómo esta gente se aproxima al hecho de escribir canciones, cómo llegan a las melodías. Absorbés esa información casi sin darte cuenta. Creo que esos artistas me moldearon a mí como artista, y de una forma muy natural.

-¿Cómo fue colaborar con Robert Glasper, uno de los nombres más importantes del jazz actual?

-Particularmente, en este disco él aportó lo suyo remotamente. Pero nos hemos cruzado muchas veces y de hecho hicimos juntos una sesión hace poco en Los Ángeles; algo completamente aparte de este disco.

Es alucinante cuando alguien de su calibre se pone a escribir con vos de igual a igual, cuando se fija en cierta progresión de guitarra que yo toco, en una melodía que canto o una letra que escribo en el momento.


“El racismo es un síntoma de la condición humana”, dice Leon Bridges. Foto Prensa Sony Music

Sweeter es una canción dedicada al asesinato de George Floyd ¿Creés que con este nuevo gobierno mejorará la situación respecto del racismo en tu país?

¡No! Para nada. El racismo es desafortunadamente un síntoma de la condición humana. Y, honestamente, creo que gente con distintos puntos de vista debe tener una conversación que no surja desde el enojo. Es la única manera de que todos nos comprendamos y avancemos. Pero el gobierno no puede arreglar eso, para nada.

-Más allá de esta canción, tocaste para los Obama hace unos años ¿Te considerás un activista?

-Man… Yo no me vería como un activista. Sólo traté de hacer como otros artistas en el pasado, gente que le habló al momento y a la época a través del arte. Vi algo que era muy perjudicial y me hizo escribir una canción.

Si bien no me siento un activista es verdad que todos y cada uno cumplimos un rol en esta carrera hacia la igualdad y justicia para todos. Y si puedo hacer mi pequeña contribución a ello, lo haré.

E.S.

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